Pocos deportes son capaces de hacerte gritar, saltar, reír, llorar, morderte las uñas, taparte los ojos o incluso abrazar a un desconocido como el fútbol. Disgustos y decepciones puntuales aparte, en un país futbolero y extrovertido como es España,competiciones como la UEFA EURO 2016TM suelen hacernos felices.

El fútbol es fiesta: es reunirse con familiares y amigos en casa o en el bar de siempre, en torno a una Coca-Cola bien fresquita y buena comida. La victoria de nuestro equipo genera una sinfonía de sensaciones agradables: alegría, expectativas cumplidas, orgullo, patriotismo deportivo... También nos permite aparcar, aunque sea durante un rato, los sinsabores y las emociones negativas del día a día.

De hecho, tal suele ser el estado anímico de los españoles cuando ven un partido de fútbol, que tradicionalmente se establece una relación directa entre los éxitos de un equipo y el aumento de la natalidad.

Según un estudio publicado en la revista British Medical Journal a finales de 2013, los nacimientos en el Hospital de Manresa, una de las zonas más culés de Cataluña y muy próxima a la comarca de nacimiento de Pep Guardiola, se incrementaron un 16% en febrero de 2010, justo a los nueve meses del Iniestazo en Stamford Brigde, el gol que otorgó al FC Barcelona el pase a la final de la Champions League.

Un año después del épico gol, el mismo Iniesta marcó el tanto que dio a La Roja su primer triunfo mundial en Sudáfrica 2010. Nueve meses más tarde, nació su hija, y algunos no tardaron en sacar cuentas y decir que el bebé, como otros muchos, había sido producto de la celebración posconsagración.

Liberación de la 'hormona de la empatía'

Aunque hay poca literatura científica al respecto, está comprobado que, en los momentos de entusiasmo, se produce un fenómeno neurofisiológico: la liberación de oxitocina, la llamada hormona de la empatía, que hace aumentar la sensación de pertenencia al grupo y disminuye la percepción del riesgo, lo que podría explicar un mayor número de nacimientos no planificados.

Pero no es cosa solo de la euforia, también se atribuye a la congoja y al aburrimiento el incremento de la reproducción humana. En Nueva Jersey, responsables de hospitales reportaron un notable aumento de los nacimientos (con picos de hasta un 35% en algunos centros) 40 semanas después del paso del huracán Sandy en 2012.

Remontándonos más atrás en el tiempo, en 1965 se produjo uno de los apagones más espectaculares en la historia de Nueva York. Entonces, el New York Times publicó una serie de artículos en los que varios médicos aseguraban que, justo nueve meses después de quedarse la ciudad a oscuras, se había producido una oleada de alumbramientos. Algo que en 1970 se encargó de refutar el demógrafo de la Universidad de Carolina del Norte, Richard Udry, en un estudio publicado en la revista Demography.

Sea realidad o leyenda que apagones, tormentas o nevadas propician encuentros sexuales, lo cierto es que, volviendo al fútbol, la euforia derivada de una victoria de la selección nacional o del equipo favorito provoca comportamientos hedonistas que también se trasladan a la intimidad. Que eso se traduzca en un repunte de la natalidad, está aún por demostrar.