Que el deporte es vida y salud es algo que todos sabemos. Pero puede ser mucho más que eso, y está en nuestra mano que llegue a serlo: el deporte es amistad, es afán de superación, es compañerismo, lealtad y sana competitividad.

Y es que en todos los deportes podemos encontrar ejemplos de grandes gestos que hacen que sonriamos y que incluso se nos salten las lágrimas: estos momentos de fair play y de compañerismo son los que premia la Tarjeta Blanca de Coca-Cola.  Allá van 13 de ellos para que te vuelvas a emocionar.

El día que Khan consoló a Cañizares

Corría el año 2001, y el Valencia FC se jugaba el final de la UEFA Champions League contra el Bayern de Münich. El partido no terminó bien para los valencianos, que se jugaron todo en los penaltis, y Cañizares terminó llorando amargamente por la derrota.

Lejos de celebrar con saltos y gritos la victoria, el guardameta alemán, viendo el estado de su rival, acudió corriendo a consolarlo. Un gesto que se ha hecho un hueco en el imaginario futbolístico como uno de los más deportivos y tiernos de la historia del fútbol europeo.


Jesse Owens y Lutz Long, una amistad inesperada

En los Juegos Olímpicos de Berlín una historia de amistad se alzó por encima de todas las medallas: el afroamericano Jesse Owens y el alemán Ludwig “Lutz” Long eran rivales en la prueba de salto de longitud. Los jueces declararon nulos los dos primeros intentos de Owens, que estaba abatido en el césped del Estadio Olímpico.

A pesar de competir contra él, Lutz se acercó para aconsejarle cómo podía mejorar su salto en el último intento, e incluso llegó a marcarle con una camiseta el punto desde el que tenía que saltar para obtener una marca válida. La historia terminó con Owens ganando la medalla de oro y sentando un nuevo récord olímpico, y Lutz, con su medalla de plata, abrazándolo y acompañándolo hasta los vestuarios. Gracias a su espíritu deportivo, a Lutz se le concedió la medalla Pierre de Coubertin a título póstumo.

La caballerosidad de Jalabert en la Vuelta a España

Uno de los grandes eventos deportivos de nuestro país es la Vuelta Ciclista a España, un clásico de todos los veranos a la hora de la siesta. En 1995 el favorito era el francés Jalabert, pero en la etapa de Sierra Nevada, en la subida al puerto, lideró el alemán Dietz.

Dietz fue siempre despegado del pelotón… hasta el último kilómetro: en esos últimos metros, Jalabert realizó una fantástica escapada en la que dio alcance al alemán. Podría haberle sobrepasado con soltura, pero siendo consciente del esfuerzo que había realizado Dietz por mantener su posición durante toda la etapa, decidió llegar a su altura y levantar el pie del pedal, dejándole ganar. Todo un gesto de generosidad digno de este deporte.


Paula Pareto y su abrazo sincero

Cuando eres deportista de élite, las victorias en las competiciones son muy importantes: conllevan premios económicos que pueden marcar la diferencia a la hora de poder entrenar un año más, patrocinadores, visibilidad pública… Perder una competición es siempre un duro golpe para los deportistas, pero hay que saber llevarlo con dignidad.

De esto sabe mucho Paula Pareto, judoka argentina que en los Juegos Panamericanos de 2015 no dudó en abrazar, alzar en brazos y felicitar a su rival en la final, la cubana Dayaris Mestre, después de haber sido derrotada por ella. Un bonito gesto de humildad y reconocimiento de su trabajo.


Paolo di Canio, ejemplo de fair play italiano

A pesar de haber sido sancionado por haber tirado a un árbitro al suelo durante un partido, el italiano Paolo di Canio terminó por ganar el premio Fair Play de la FIFA en 2001. En un encuentro entre el West Ham, equipo para el que jugaba, y el Everton, el portero rival cayó al suelo tras recibir una fea entrada. Di Canio podría haber chutado a gol, puesto que la portería estaba vacía, pero decidió parar la acción ofensiva cogiendo el balón con la mano y haciendo notar al árbitro y a sus compañeros que había un jugador en el suelo. No ganaron el partido, pero Di Canio se llevó un premio mucho más importante.


Djokovic: un rey dentro y fuera de la pista

Quizás uno de los momentos más divertidos y emocionantes del tenis nos lo ofreció el tenista serbio en el Roland Garros de 2014. Se disputaba el partido bajo la lluvia y, en un descanso, Djokovic decidió invitar a sentarse con él al recogepelotas: incluso él mismo sujetó el paraguas mientras le enseñaba su raqueta, charlaban animadamente y terminaban por realizar un brindis. Un gesto emocionante, muy bien recibido por el público asistente y que nos recuerda la humanidad de las grandes estrellas del deporte.


Ayrton Senna salvó la vida de Érik Comas

Uno de los grandes pilotos que nos ha dado la Fórmula 1, el inolvidable Ayrton Senna, también tenía un gran corazón. En la sesión de clasificación del circuito de Spa-Francorchamps (Bélgica), en el año 2012, el coche del francés Comas se salió en una curva, dando lugar a un espectacular accidente que terminó con el vehículo de vuelta en la pista y el piloto inconsciente en su interior.

La fatalidad quiso que el pie de Comas quedara atrapado pisando el acelerador, haciendo que el motor se calentara más y más, con el consiguiente riesgo de incendio. Senna pasó por su lado, paró su coche, se quitó el cinturón y saltó a la pista para socorrer a Comas. Consiguió apartar su pie del pedal y sujetar su cabeza de modo que no sufriera daños hasta que llegó el equipo médico. Años después, Comas afirmaría que, ese día, Senna salvó su vida.


Mehgan Vogel llevando en brazos a su rival hasta la meta

Se celebraba el campeonato estatal de atletismo en Ohio en el año 2012. La corredora Mehgan Vogel se encontraba disputando la prueba de los 3.200 metros cuando se dio cuenta de que una de sus rivales, Arden McMath, se había desmayado en medio de la pista.

En lugar de pasar de largo y buscar su mejor marca, Vogel no dudó en cogerla en brazos y llevarla con ella hasta la línea de meta. Una vez allí, la hizo entrar delante de ella, obteniendo McMath el decimotercer puesto y Vogel el decimocuarto.


El homenaje de Rudy Fernández a Fernando Martín

Uno de los deportistas más queridos de nuestro país es Fernando Martín, el primer español con formación no universitaria que jugó en la NBA, y que nos dejó de forma imprevista falleciendo a los 27 años en un accidente de tráfico.

Rudy Fernández, otro de los grandes jugadores de baloncesto patrios, quiso homenajearlo en el concurso de mates del All Stars en el año 2009: cuando fue su turno, Rudy se quitó su camiseta roja, dejando a la vista la camiseta negra que vestía Fernando Martín. Un bonito homenaje a quien abrió el camino de muchos hacia Estados Unidos.

¿Fangio dejó ganar a Moss?

Los grandes gestos deportivos no son solo de nuestro tiempo. Ya en 1955, en Aintree (Gran Bretaña) Juan Manuel Fangio y Stirling Moss conducían para el equipo de Mercedes. Se disputaron el liderazgo durante toda la carrera, pero en la última curva Fangio levantó el pie del pedal, dejando pasar a su rival y compañero de escudería. Aunque en todas las entrevistas Fangio negó haberse dejado adelantar, sus compañeros afirmaban que, ante la pregunta, solamente sonreía y se encogía de hombros.


El día que Mutai perdió de vista la meta

Otra de las situaciones en las que podemos ver que la victoria no es ni lo único ni lo más importante. En el año 2012 se disputaba el cross de Burlada, en Navarra, una prueba liderada por el keniata Abel Mutai. Tras haber partido como favorito y mantenido la primera posición durante toda la carrera, por un despiste Mutai perdió de vista la meta y se paró unos metros antes de cruzarla.

El atleta vitoriano Iván Fernández, que iba segundo, optó por no adelantarle, sino indicarle que tenía que seguir corriendo hasta cruzar la pancarta. Sabía que el keniata había liderado toda la prueba y que merecía ganar.

La increíble historia del equipo Hoyt

Un equipo inusual en el mundo del deporte, sin lugar a dudas, formado por una familia: el joven Rick Hoyt, afectado de una parálisis cerebral, y su padre, Dick Hoyt, que le acompaña en todas las competiciones deportivas que afrontan siempre juntos.

La discapacidad de Rick no les ha impedido participar en casi mil competiciones deportivas, incluyendo más de 200 triatlones en los que Rick se convierte en las piernas de su hijo: le arrastra en un bote durante la fase de nado y empuja su silla de ruedas durante la carrera y el ciclismo. Una historia de amor y superación como pocas se han visto.


Derek Redmond consigue cruzar la meta en Barcelona ‘92

La historia de Redmond es la que marcó uno de los hitos de los Juegos Olímpicos de Barcelona ‘92. El atleta británico partía como uno de los grandes favoritos para subir al podium de la prueba de 400 metros lisos: se había preparado a conciencia para conseguir una medalla y venía a por todas.

Sonó el pistoletazo de salida y Derek pronto se puso en cabeza de la carrera, pero a 150 metros de la meta algo salió mal: se echó mano a la parte posterior del muslo derecho y cayó al suelo golpeado por el dolor. Sin embargo, no se quedó allí: decidió terminar la carrera, aunque fuera a la pata coja. Su padre, que se encontraba entre el público, saltó a la pista para ayudar a su hijo a cruzar la línea de meta y terminar la carrera juntos.