“Es alucinante ver cómo gente que podría ser tu padre tiene tantas ganas de hacer cosas para mejorar el mundo”. El joven emprendedor Andoni Goicoechea, fundador de las hamburgueserías Goiko Grill, se refiere así a los finalistas de las primeras becas Aquarius Nos morimos por vivir, dirigidas a gente de alrededor de 60 años o más con mucha pila aún y que sueña con hacer realidad su propio proyecto de emprendimiento social.

Es el caso de Elsa Varona y Gabriela Wainsberg, que con su iniciativa de crear talleres para que los abuelos aprendan juegos para sus nietos han seducido al jurado formado por Ana Sáenz de Miera, directora de Ashoka para Europa y España; Antonio González, director de Impact Hub Madrid; y Pablo Blázquez, director de Ethic. Ambas, amigas desde hace 20 años, se han llevado la primera beca Aquarius Nos morimos por vivir y 5.000 euros como capital semilla para materializar su idea. 

Becas Aquarius 'Nos morimos por vivir'
Gabriela Wainsberg y Elsa Varona, ganadoras de las primeras becas Aquarius, han recibido el asesoramiento de María Covadonga Fernández, creadora de Uniqshoes.

Elsa, Gabriela y el resto de finalistas, cuyos proyectos han sido seleccionados entre más de 30 por las asociaciones de mayores Cincuentopía y Jubilares, han recibido durante las últimas semanas el asesoramiento de cinco emprendedores menores de 30 años, con startups ya consolidadas, para ayudarles a dar forma a sus ideas y ponerlas a rodar.

Miradas de ilusión

“La verdad es que nos hemos sentido identificados los unos con los otros. Como emprendedores jóvenes, nosotros les podemos aportar una base tecnológica y una metodología, mientras que ellos nos han transmitido toda su experiencia y conocimientos, algo impagable”, dice Daniel Jiménez, fundador de Waynabox, una plataforma de viajes y experiencias diferentes.

Con los “ojos de ilusión” de estos jóvenes al conocer los proyectos senior se queda el orensano Miguel Fernández, que ofrece comercializar, como recuerdos de Galicia, jabones aromáticos fabricados artesanalmente con la forma de la Concha de Santiago. “Ha sido una inyección de fuerza verles querer ir de la mano con nosotros para dar el siguiente paso, que las cosas no se queden solo en una idea, que se hagan realidad, buscando la manera”.

Para los seleccionados, el emprendimiento no entiende de edad, sino que es “una cuestión de personas, de mentalidad”, en palabras de Elsa. “Eso sí, los años no vienen solos: ahora te lo piensas todo más, eres más cauto, porque, entre otros motivos, si la cosa sale mal, no puedes volver a casa de tus padres y ya está”, opina Gabriela.

Las ganadoras de la primera beca Aquarius Nos morimos por vivir quieren desarrollar cursos y talleres en Madrid para enriquecer la experiencia de los abuelos con sus nietos. “Se trata básicamente de empoderar a los abuelos y las abuelas, posibilitando que sus nietos y nietas les perciban como mucho más que un cuidador, escuchándoles activamente, aprendiendo de su legado de vida, disfrutando con sus historias. El objetivo es rescatar, valorizar esas vidas", explica Gabriela.

Por su parte, Antonio Jarabo, residente en Burgos, con su iniciativa Yayo mochilero pretende insuflar “ilusión” a los que van cumpliendo años y creen que eso es inversamente proporcional a seguir haciendo cosas. “Propongo una alternativa a los viajes tradicionales para la gente mayor, como los del IMSERSO. Un formato aventurero e intrépido en el que, con la mochila a cuestas, nos vayamos lejos, a países con culturas muy distintas y otras formas de ver la vida”, relata.

Tener oportunidades

Becas Aquarius 'Nos morimos por vivir'
Estos cinco emprendedores con menos de 30 años y 'startups' ya consolidadas han ayudado a los finalistas de las becas Aquarius 'Nos morimos por vivir' a dar forma a sus ideas de emprendimiento social.

Los cinco jóvenes emprendedores -Andoni, de Goiko Grill; Daniel, de Waynabox; Jaime Garrastazu (Pompeii); Pablo Ruibal (Boatjump); y María Covadonga Fernández (Uniqshoes)- no habrían llegado tan alto si no hubieran tenido una oportunidad.

“Hay gente que ya ha pasado el ecuador de su vida con mucha energía y planes muy brillantes, pero lamentablemente si no se les abre ninguna puerta, se quedarán por el camino. Por eso son tan importantes iniciativas de este tipo”, asegura Rosario González. Ella, desde Madrid, y Almudena Placer, en Tarragona, buscan crear complejos residenciales para las personas mayores y/o con movilidad reducida. En el colectivo de mujeres mayores en riesgo de exclusión social se centra el proyecto de Graciela Castillo, que ofrece que estas puedan gestionar alojamientos rurales a cambio de poder vivir en ellos.

Tendiendo puentes entre generaciones

Becas Aquarius 'Nos morimos por vivir'
Con su proyecto, Antonio Jarabo quiere devolver la ilusión a la gente mayor.

“No por cumplir años pierdes la ilusión ni las ideas. Es más, estás cargado de vivencias que enriquecen tu propósito. Estas becas buscan resaltar el optimismo vital que se da en todas las edades y servir de puente intergeneracional entre jóvenes y mayores, sobre todo para poner en valor lo que estos últimos pueden aportar aún a la sociedad", señala Beatriz Osuna, Brand PR Senior Manager de Coca-Cola.

Andoni, de 30 años, les insta a “que se lancen y no tengan miedo. Hay que probar. Es normal que por su edad y ataduras familiares les cueste más arriesgar, pero ojalá tuviera yo los contactos, los conocimientos y la experiencia de vida que atesoran ellos, como los que tenía mi abuelo”.