Todos tenemos talento, pero no el mismo punto de partida. Sobre esta base se construye GIRA Jóvenes Coca-Cola, que desde 2012 busca la empleabilidad y el empoderamiento personal de chicos y chicas de entre 16 y 22 años con menos oportunidades.

En estos casi cinco años, el proyecto ha conseguido ser conocido, reconocido, expandirse fuera de Madrid y, lo más importante, transformar la vida de muchos jóvenes. Como Erika dos Santos, participante en 2015, estudiante de un Grado Medio en Administración y que sueña con dedicarse a la música.

Ella y Ana Gascón, directora de Responsabilidad Corporativa de Coca-Cola Iberia, mantuvieron una charla el 7 de julio en Evento Days, en la Feria de Madrid. En un ambiente informal, ambas fueron acercando la iniciativa al público asistente a través de las preguntas que se iban haciendo la una a la otra, explicando qué ofrece el proyecto a los jóvenes y en qué les gira.

Ana. Encantada de tenerte con todos nosotros, Erika. Cuéntanos, ¿cómo entra GIRA en tu vida?

Erika. Al principio fue todo un poco raro, porque no me iban a coger. El día en que la Fundación Tomillo, a la que pertenecía, informó del proyecto, no estaba en clase; me enteré al día siguiente y me comentaron que el cupo estaba cerrado. Pero insistí. Tomillo me dijo que me veían con ganas, con salero y, al final, me cogieron. Fui a por todas porque, cuando veo una oportunidad, la agarro al vuelo.

Erika. Una de las cosas que más me gustan de GIRA es que conoces a muchos chicos de otras zonas de Madrid, que vienen de otras entidades sociales como Cruz Roja o Norte Joven. ¿Cuál es la labor de las entidades y por qué GIRA trabaja con tantas?

Ana. Establecemos contacto con entidades sociales, que ahora mismo son nueve, como Cruz Roja, Secretariado Gitano, Fundación Tomillo o Norte Joven, para que sean estas las que detecten qué chicos pueden aprovechar mejor el itinerario formativo de GIRA y entren en él. Trabajamos con diferentes entidades porque la intención es llegar a la mayor cantidad de jóvenes posible, y también alcanzar la paridad. Tú, Erika, formas parte de ese 38% de mujeres que participan en GIRA.

Ana. ¿Cómo se recibe esta iniciativa entre los jóvenes, teniendo en cuenta que su contacto previo con Coca-Cola es con la bebida, con el lado más lúdico de la marca?

Erika. Al principio la gente se cree que es más publicidad que otra cosa, pero cuando te metes dentro, ves que te están ayudando, que te están abriendo la mente y, encima, de forma dinámica y divertida.

Ana. Has pasado por todas las etapas del proyecto. Háblanos de ellas. ¿Cómo lo has vivido?

Erika. Empecé con la formación sobre cómo enfrentarte a la búsqueda de trabajo, y luego fui seleccionada para ir al campus, en el que descubres cuálesYes son tus talentos, limitaciones y motivaciones. Allí están los coaches, haces diferentes actividades y entras enshock, porque no conoces a casi nadie.

Los coaches son increíbles, deben tener 50 másteres o así, porque no es normal. No sabría expresar lo que hacen contigo. Es como un psicólogo pero lo tienes como un amigo. Te ayuda a relacionarte con los compañeros; a saber hacerlo también en el mundo del trabajo, poniéndote en situación, con ejemplos. Luego tuve la experiencia laboral en los conciertos Coca-Cola Music Experience. Allí estuve en contacto con la música, que tanto me gusta; escucharon lo que hago, me dieron ánimos…

Ana. ¿Viviste internamente una transformación?

Erika. Sí, aprendí muchas cosas, que puedo aplicar al ámbito laboral, como que es mejor hablar las cosas, arreglarlas, y no montar después un pollo más grande.

Erika dos Santos, participante en GIRA Jóvenes Coca-Cola presentación

©Erika dos Santos interpreta un rap en el acto de inauguración de GIRA 2016 en Madrid en febrero pasado.

Ana. Uno de tus talentos es cantar. ¿Crees que GIRA te ha dado la motivación para perseguir dedicarte a la música?

Erika. GIRA te da muchas herramientas, y me ha permitido darme cuenta de que, dentro de la música, también hay oportunidades.

Ana. ¿Cómo te recuerdas antes de dar tus primeros pasos y cómo te ves ahora?

Erika. Siempre he hecho rap y toco la guitarra, pero era bastante tímida. En GIRA me invitaron a lanzarme, hice un rap, lo canté, les gustó, y en eso sigo, y así continuaré. Cualquier oportunidad que me dan, la aprovecho, porque no sé cuándo va a volver otra. Ahora hago conciertos.

Ana. Si le pudieras pedir una cosa a GIRA, ¿cuál sería, para que aprendamos y podamos mejorar?

Erika. Lo veo bastante bien, muy currado. En cuanto a mejoras, pues que haya más gente con este tipo de oportunidades. Está demasiado bien para mejorarlo más.

Erika. ¿Tenéis previsto que GIRA se expanda a otros países?

Ana. Primero hay que hacer los deberes en casa. El programa se ha consolidado en Madrid y, este año, por primera vez, 100 jóvenes de Sevilla serán beneficiarios del itinerario. La siguiente ciudad a la que nos gustaría llegar es Barcelona. Y sería un gran éxito poder exportar el modelo formativo de GIRA a otros países de Europa, que tuvierais, por ejemplo, compañeros franceses e ingleses.

Erika. ¿Por qué es tan importante para Coca-Cola estar ahí, en GIRA, con los jóvenes?

Ana. El fin último del proyecto no es que los 800 chicos que pasan cada año por GIRA encuentren trabajo –ojalá así fuera-, sino capacitarlos para el empleo y empoderarles en el plano personal. El 27% acaba encontrando un trabajo, y tiene esa experiencia laboral gracias a GIRA. Por poner un ejemplo, a uno de los participantes que estuvo en la edición de 2015 en los Teatros del Canal le han hecho un contrato indefinido como técnico multiusos.

Sin olvidar el Bar Escuela Coca-Cola, situado en una franquicia Lizarrán en Madrid, por el que pasan durante tres meses los participantes en GIRA a los que les gusta la hostelería. Sus compañeros contratados también formaron parte del proyecto, con lo que, además, les llega el mensaje de “si te esfuerzas, tienes una posibilidad de trabajo real”.

Uno de esos jóvenes se integra después en el recién inaugurado Bar de Coca-Cola en la sede de Coca-Cola Iberia en Madrid. Al último lo tuvimos que sustituir rápidamente porque encontró empleo fijo en Lizarrán de Bernabéu.