Muhtar Kent se unió a Coca-Cola en 1978 después de responder a un anuncio clasificado en un periódico. En 2008, se convirtió en el 15º Director Ejecutivo de la compañía y, ahora, nueve años después, le cede el bastón de mando a James Quincey.

Hemos tenido la oportunidad de charlar con Kent -que seguirá siendo miembro de la junta- para repasar juntos sus casi nueve años al frente de la compañía, y conocer también sus ideas sobre el futuro de Coca-Cola.

¿Qué te hizo responder a ese anuncio clasificado? ¿Puedes describirnos tu primer trabajo en Coca-Cola y cómo esa experiencia te ha guiado el resto de tu carrera?

Por aquel entonces, yo trabajaba en un banco de Nueva York. Supe que la banca no era para mí el primer día de trabajo. Por supuesto, conocía Coca-Cola el producto y era un consumidor leal, pero no sabía nada sobre la compañía. Así que envíe mi currículum y me invitaron a Atlanta.

Volé hasta aquí y fui al edificio de ladrillo que veis allí -comenta mientras señala por la ventana- para la entrevista, porque el edificio en el que estamos ahora aún no existía -la North Avenue Tower de Coca-Cola no se construiría hasta 1979-.

Volví a Nueva York y, al poco tiempo, recibí un mensaje pidiéndome que volviera. Durante esa reunión me dijeron: “te queremos ofrecer un trabajo en un camión de reparto de Coca-Cola”. Y yo dije: “no es lo que esperaba, pero suena divertido”.

Como muchos otros directivos, su trabajó comenzó en un camión de reparto

Así que comencé en el programa de formación del departamento de ventas del embotellador. Éramos 14 o 15 de todo el mundo. Fue una experiencia increíble: levantarte a las cuatro de la madrugada cada día, cargar el camión, reponer estanterías en tiendas y supermercados…  Fue el comienzo de mi amor por la venta minorista que ha perdurado 39 años. Y cada año que pasa, aprendo algo nuevo simplemente por ir al supermercado.

Y es que el punto de contacto para Coca-Cola son los más de 24 millones de puntos de venta a los que servimos con uno de los sistemas de distribución más grandes y extensos del mundo. Ahí donde ese dólar, esas 10 rupias o esos seis renminbi cambian de manos.  

Empezar a trabajar en un camión de reparto de Coca-Cola fue una experiencia increíble. Fue el comienzo de mi amor por la venta minorista.

¿Qué hizo que ese trabajo fuera la mejor manera de empezar en Coca-Cola?

Que empezó en el punto de contacto. Todos nosotros, en todas la directivas de todas las divisiones de Coca-Cola en todo el mundo, en cada uno de los 250 socios embotelladores, trabajamos para conseguir que esa toma de contacto sea más efectiva.

Naciste en Estados Unidos, creciste en Tailandia, India, Irán y Turquía, y estudiaste en Reino Unido. ¿Qué ha significado en tu carrera vivir en tantos lugares diferentes?

Lo primero, me enseñó a estar a gusto con personas de todas las culturas, religiones, razas e idiomas. Me hizo abrazar los valores de la integración y la diversidad. Lo segundo, como hombre de negocios, me enseñó que varios puntos de vista dan mejores resultados.

Nunca me imaginé que, en 1978, iba a estar en una empresa que se iba a convertir en la compañía más internacional de Estados Unidos, donde tanta gente de tantos lugares diferentes, con historias diferentes, trabajan juntos con un único objetivo. Me considero profundamente afortunado de -a través de un anuncio clasificado- haber conseguido llegar al lugar que sería mi hogar los siguientes 40 años.

Muhtar Kent asumió el cargo de Director Ejecutivo en 2008

Cuando te convertiste en Director Ejecutivo en 2008 ¿cuáles fueron tus principales prioridades?

Neville [Isdell] había estabilizado la compañía y me transfirió una empresa que era más fuerte que cuando él llegó. Lo que hacía falta era un plan de crecimiento. Junto a nuestro sistema de embotelladores, creamos ese plan, y lo lanzamos en 2009. En el pasado, habíamos tenido planes estratégicos específicos para la compañía, pero nunca uno que alcanzara a todo el sistema Coca-Cola. Necesitábamos implicar a los embotelladores, que fueran parte del proceso y lo hicieran suyo, y así lo hicimos.

La segunda prioridad dentro de esta agenda de crecimiento fue recuperar el valor de nuestras marcas, y hacerlas más fuertes. Así, pusimos en marcha una serie de estrategias que funcionaron y, hoy, tenemos una compañía con una base mucho más sólida y mucho más alineada con los embotelladores. Y estoy convencido de que estas mejoras continuarán en los años venideros.

Has liderado la evolución del sistema de embotelladores global, refranquiciando territorios en Norteamérica, Alemania, China y África para crear embotelladores fuertes y eficaces. ¿Por qué es este trabajo tan importante?

Como compañía, no podemos tener éxito si nuestros embotelladores no lo tienen. Es una relación simbiótica. Parte de lo que hacemos cada día, además de pulir nuestras marcas, es asegurarnos de que que los embotelladores están alineados con nuestra estrategia y están completamente convencidos de ella.

Como compañía, no podemos tener éxito si nuestros embotelladores no lo tienen.


 

Si tomamos las decisiones adecuadas, entonces nuestros 250 embotelladores de todo el mundo invierten en el negocio. Y cuando ellos invierten en nuevos camiones, nuevas líneas de producción, nuevas fábricas, nuevas neveras y más gente en el departamento comercial, entonces nuestro negocio prospera también.

Así que hacer más fuerte nuestro sistema de embotelladores, que no había tenido una transformación unificada en mucho tiempo, era una prioridad clave. Esta ha sido la mayor transformación estructural del sistema de embotelladores de Coca-Cola que la compañía ha realizado en sus 131 años de historia. El 53% del negocio global de embotellado se ha reestructurado en los últimos tres años, y estoy muy orgulloso de ello.

Muhtar Kent celebrando la apertura de una nueva planta embotelladora en China

 

Vas a seguir siendo miembro de la junta. ¿Cuáles serán tus prioridades?

Es muy sencillo. Estoy aquí para completar la transición y ayudar a James [Quincey] en lo que necesite, y también para tratar todos los temas estratégico con la junta, claro.

Durante tu etapa como Director Ejecutivo, has usado el término “constructivamente insatisfecho” para describir tanto tu perspectiva como la mentalidad que querías que todo el sistema Coca-Cola adoptara. ¿Por qué?

He de confesar que cogí prestada esa expresión de Mr. Robert Woodruff. A él le gustaba decir que “el mundo pertenece a los insatisfechos”, especialmente durante su último periodo de mandato. En el mundo Coca-Cola, donde somos una de las marcas con mayor penetración y donde todo el mundo conoce nuestra tarjeta de visita, es fácil caer en la trampa de acomodarse. Así que pienso que debemos desafiarnos constantemente a pensar constructivamente qué más podemos hacer.

Cuando todo el mundo conoce tu tarjeta de visita, es fácil caer en la trampa de acomodarse. Debemos desafiarnos constantemente.

Es algo maravilloso formar parte de la vida de 1.900 millones de personas cada día, pero al mismo tiempo, cuando piensas que los 2.300 hogares en todo el mundo consumen 26 bebidas al día, y que menos de dos de esas bebidas son nuestras, eso es lo que te hace “constructivamente insatisfecho”. Es lo que te impulsa a pensar qué más puedes hacer para mejorar tus marcas y crear productos que quieren los consumidores. Para que esas dos bebidas de 26 se conviertan en cuatro, y luego en seis, luego ocho…

Empezaste en The Coca-Cola Company hace ahora casi 40 años. ¿Cómo crees que será dentro de otros 40 años?

Durante los 90 primeros años, éramos una compañía con un producto y una marca. Durante los últimos 30-40 años, hemos añadido casi 4.000 nuevos productos, más de 500 marcas y nuevos envases y equipamientos innovadores. Creo que el negocio de las bebidas se desarrollará en tres maneras diferentes durante los próximos 20 o 30 años.

Muhtar Kent, durante el encuentro anual con accionistas de 2017

La primera continuará ofreciendo al consumidor latas y botellas listas para beber. La segunda será el aumento de consumo a través de nuevas tecnologías en el punto de venta. Coca-Cola Freestyle -que permite crear tu bebida favorita personalizada al instante- es un magnífico ejemplo, pero seguirá evolucionando durante las próximas décadas. La tercera es el incremento de las ocasiones de consumo en el hogar a través de la tecnología.

Así es como creo que evolucionará el negocio y nosotros, a través de la innovación, estaremos al frente de este desarrollo.

Te has descrito como “un optimista incansable” al hablar no solo de Coca-Cola, sino de toda la industria de bebidas en su conjunto. ¿Por qué? ¿Qué te da esa confianza cuando miras la ruta hacia el futuro de la compañía?

Si quieres ser un buen líder en los negocios, tienes que tener una actitud positiva. Ver siempre el vaso medio lleno. Siempre he creído eso, y siempre me ha funcionado. No hay mejor manera de fracasar que ver el vaso medio vacío.

No hay mejor manera de fracasar que ver el vaso medio vacío.

Tal y como les dije a los accionistas en nuestro encuentro anual este año y el anterior, estamos gestionando el negocio tanto para el próximo cuatrimestre como para el próximo cuarto de siglo. Por eso veo un futuro brillante para The Coca-Cola Company. Estamos trabajando a largo plazo y tenemos unos cimientos fuertes sobre los que levantar muchos, muchos más pisos.

¿Cuál querrías que fuera tu legado?

Que James Quincey continúe el éxito y el crecimiento del negocio sobre una base sostenible, algo que estoy convencido que hará. Eso es por lo que he luchado cada día de mi carrera y especialmente durante estos últimos años al frente de la compañía: asegurarme que aquellos que llegan detrás de mí siguen prosperando.

Esta entrevista es una adaptación de la originalmente publicada en Coca-Cola Journey Global