El reciclaje y la sostenibilidad forman parte de las agendas de muchos países y empresas. En España, según datos de Ecoembes, se recicla ya el 76% de los envases de plástico, latas y briks y los envases de papel y cartón. Sin embargo, siempre se puede hacer más; todo esfuerzo es poco cuando se trata de garantizar el futuro del planeta.

En este contexto, Aron Cramer lleva más de una década ayudando a algunas de las compañías más grandes del mundo a ser más sostenibles. Y no solo por la Tierra, sino también por la propia rentabilidad futura de las empresas que buscan ser sostenibles, como Coca-Cola.

Cramer es presidente y CEO de la organización sin ánimo de lucro Business for Social Responsibility y se dedica a advertir a las empresas de los riesgos que corren ignorando estos problemas. Sin embargo, cuando habla en detalle de lo que se está logrando en términos de sostenibilidad empresarial, su discurso es algo más esperanzador. La organización de Cramer trabaja para conseguir que una serie de corporaciones se unan a su causa, al tiempo que ayuda a innovar y desarrollar estrategias para ser sostenibles y rentables. 

El reciclaje de envases es fundamental en una política de sostenibilidad empresarial. Foto: iStock

¿Por qué las empresas retrasan la inversión en prácticas sostenibles?

Existen dos barreras estructurales. Una es el capital. Las empresas no suelen aceptar las previsiones a largo plazo. Por ello, cambiar el funcionamiento de los mercados es importante. El capital debe estar orientado a lograr resultados sostenibles, lo cual terminará creando una especie de círculo positivo en el que las empresas tengan cada vez más en cuenta los resultados a largo plazo.

Por otra parte, el mercado actual exige un beneficio a corto plazo. No se recompensa lo suficiente la inversión en el futuro. La sostenibilidad en el tiempo no genera el capital que las empresas necesitan para prosperar. Por eso necesitamos redefinir cómo se mide el valor y, solo entonces, el capital comenzará a fluir hacia negocios sostenibles.

La generación y el tratamiento de los residuos es algo muy importante en lo que las compañías tienen que involucrarse. ¿Se ha producido algún cambio en el campo de la sostenibilidad que te haga pensar que el mundo de los negocios acabe desempeñando un papel importante en la reducción de residuos?

Sí. Una de las cosas más importantes, creo, es la irrupción del concepto de la economía circular. La economía circular va más allá del reciclaje, trata de reinventar el proceso de diseño del producto y la reutilización de materiales. Hoy por hoy existen docenas de empresas que buscan aplicar esta filosofía a la forma en que se obtienen los materiales y se fabrican los productos. La idea es que, en lugar de tener un modelo único de consumo que genera residuos, tengamos un sistema con un modelo distinto para cada producto. Es emocionante. Cuantas más empresas se sumen, más se podrá reducir la cantidad de recursos utilizados y, por supuesto, reducir los residuos que acaban en los océanos.

Otra cosa que está cambiando es la demanda de los consumidores, pero las empresas y los consumidores todavía no han encontrado la forma de mejorar juntos el sistema. Por ejemplo, un taladro, de media, se utiliza durante no más de nueve minutos en su vida útil. Ahora mismo, los consumidores y las empresas no se encuentran en la misma página en lo que respecta a la sostenibilidad.

Eduardo Cota, director de conservación y restauración ecológica de la ONG mexicana Pronatura, inspecciona las plantaciones de un vivero junto a Sofía, una madre joven que dirige este vivero gestionado por Pronatura.

Además de reforzar su estrategia para lograr un uso del agua y una agricultura más sostenibles, el sistema de Coca-Cola busca también invertir en el empoderamiento de las mujeres en las comunidades más necesitadas. ¿Crees que las empresas están incorporando esta perspectiva global para crear un mundo más sostenible? ¿O casos como el de Coca-Cola son una excepción?

Hoy por hoy, no existe ninguna gran empresa en el mundo que no entienda la importancia del cambio climático. De forma más reciente, se ha empezado a entender también que el cambio climático es un problema social y económico, además de un problema ambiental. En el caso de Coca-Cola, la compañía no tendrá un entorno operativo estable en el futuro si no se controla el cambio climático. Si los recursos hídricos dejan de estar disponibles, la compañía no podrá funcionar.

Además, cada vez se es más consciente de que algunas comunidades de mujeres sufren más las consecuencias del cambio climático a nivel mundial. Forman parte de esos elementos de la economía – y la sociedad – global que más se ven afectados por el cambio climático en los lugares donde viven y trabajan. Por eso ayudamos a las empresas a contribuir al debate político. El acuerdo de la cumbre del clima de París no habría sido posible sin la participación activa del mundo de los negocios.

¿Cómo trabaja BSR con las compañías en general y Coca-Cola en particular?

Más de 200 empresas colaboran con nosotros. Las ayudamos a traducir sus compromisos de sostenibilidad en acciones concretas. Hemos tenido el privilegio de trabajar con Coca-Cola durante 20 años. Hemos contribuido a desarrollar la estrategia de sostenibilidad de la compañía, ayudando a que se marcasen objetivos ambiciosos que fuesen bien recibidos por los accionistas y, claro, reforzasen su negocio.

También ayudamos a las empresas a evaluar su consumo de agua y a marcarse objetivos de sostenibilidad en este campo. En este sentido, estamos muy contentos de haber trabajado con Bea Perez (Chief Public Affairs, Communications and Sustainability Officer de Coca-Cola) y April Crow (Global Director of Environment and Sustainability).

¿En qué campo te gustaría ver que Coca-Cola se transforma en un negocio más sostenible? ¿En qué áreas destaca la compañía?

Todo empieza con los productos. Es interesante ver cómo ha evolucionado el catálogo de Coca-Cola para ofrecer una gama más amplia de productos, incluyendo opciones saludables. Creo que este campo seguirá generando grandes oportunidades para Coca-Cola. Y también pienso que se ha hecho un gran trabajo hasta ahora y se seguirá por el mismo camino. Una cosa que me gustaría ver hacer a Coca-Cola es utilizar el poder de su marca para impulsar cambios entre los consumidores.

Este artículo es una adaptación de Coca-Cola Journey Global