“Somos críticos, independientes y exigentes, intrépidos y astutos, con las cosas bastante claras sobre lo que queremos tener, lo que queremos ofrecer y sobre cómo queremos que el mundo sea mañana”. Así define a grandes rasgos Sofía, de 24 años, a su generación. Son los llamados millennialslos jóvenes nacidos entre 1981 y 1995 (aproximadamente) bajo el paraguas de la prosperidad económica, internet y las redes sociales. Una de las generaciones más mimadas y preparadas de la historia que vive, a causa de la crisis, un duro despertar dada la precariedad e inestabilidad laboral.

“Y somos alegres, buscamos la diversión, la felicidad, el esparcimiento como forma de vida. Eso no quiere decir que no nos guste trabajar, sino que perseguimos que el trabajo sea parte de nuestra propia diversión”. Según Paula, de 22 años, estudiante de Publicidad y Marketing, “en las generaciones anteriores era más importante el dinero o la estabilidad económica; nosotros damos prioridad a hacer algo que nos motive”. “Una empresa tiene que ilusionarnos para que decidamos dedicarle nuestro tiempo, que es valioso aunque seamos jóvenes", asegura Sofía, graduada en Publicidad y Relaciones Públicas.

A esas empresas han puesto nombre y apellidos los universitarios españoles. A principios de mayo, la consultora Universum, en colaboración con PeopleMatters, hizo público su ranking anual de las empresas que más seducen a los estudiantes tras preguntar a más de 24.400 de 45 universidades. Google, Apple, Inditex, Coca-Cola y el Grupo Santander copan los cinco primeros puestos entre los alumnos de la rama de Ciencias Empresariales.


“Todos los días aprendo algo”

Carolina y Jorge siempre quisieron trabajar en Coca-Cola “sin saber lo que era trabajar en Coca-Cola” y, caprichos del destino, ahora están haciendo prácticas en la compañía. “Desde dentro se entiende todavía más por qué Coca-Cola es un empleador atractivo para los jóvenes. Destacaría el talento humano que hay aquí; no hay un solo día en el que no me vaya a casa habiendo aprendido algo nuevo”, señala Carolina, que estudió Ingeniería de Mercados en su país natal, Colombia, y que, tras una estancia en EEUU, desembarcó en España para cursar un Máster en Administración y Dirección de Empresas (MBA).

“Es una compañía que piensa en global, que tiene el propósito de llegar a todo el mundo. Ha sabido conectar con la gente, que la quieran, la valoren. Está orientada a resultados, cómo no, pero también a los consumidores”, continúa. Para Jorge, que también ha estudiado Administración de Empresas, “cuando tienes un buen producto, gustas, y luego está esa apuesta por el optimismo, la positividad, el buen rollo y por la modernidad, la innovación, sin perder los orígenes”. “Tienes la oportunidad de estar involucrado en proyectos desde cero que luego crecen, y no se lanzan en el chiringuito de Pepe, sino en todo el mundo. Y tú has tenido el privilegio de estar ahí”, dice Carolina, que cree que el “prestigio” que da el haber pasado por una empresa como Coca-Cola le servirá de “trampolín” profesional.

“Las empresas deben hacer cosas que aporten a la sociedad"

También importan, y mucho, los valores que rigen cada organización. “En Coca-Cola hay programas para los empleados que hacen que estos sean embajadores de la marca y sientan fascinación por ser parte del equipo de Coca-Cola, además de la apuesta de la compañía por la diversidad y su compromiso social”. "Ya no vale el discurso de 'Somos los mejores'. Yo tengo en cuenta también, por ejemplo, que las empresas tengan becas para estudiar, fomenten la igualdad de género… En definitiva, que hagan cosas que aporten a la sociedad", apunta Paula.

En esta línea abunda también Sofía. "El tema de la flexibilidad es clave: tiene que haber políticas de conciliación, posibilidad de trabajar desde casa. ¿Al final qué es lo importante? Que hagas tu trabajo y lo hagas bien, ¿qué más da desde dónde? Y en eso la tecnología es la gran aliada”, manifiesta. “También está el que la empresa sea socialmente responsable, interna y externamente. Que fomente la cultura, cuide el medio ambiente, no solo porque lo considere necesario, sino porque sus trabajadores, que tienen conciencia social, se van a sentir más cómodos en la organización”.

Sofía cree que las empresas están cambiando para responder a esas demandas. “Las grandes compañías tardan mucho en adaptarse; son gigantes de barro, dinosaurios, dada su enorme estructura, aunque son las que primero detectan las tendencias. La buena noticia es que están empezando a moverse”.

Deben hacerlo para atraer la energía, el talento, los amplios conocimientos y el envidiable control de las nuevas tecnologías de estos jóvenes que son el futuro, y que no se conforman fácilmente.