La economía tradicional está basada en un modelo lineal de "coger, hacer, desechar" que, a su vez, se basa en el asunción de que los recursos, la energía y el dinero son infinitos y fáciles de conseguir. 

Sin embargo, el tiempo ha puesto de manifiesto que este modelo no es sostenible, y que es necesario virar hacia otro que tenga en cuenta el caracter limitado de los recursos y también el impacto medioambiental de la economía: lo que se conoce como economía circular. 

En esa línea se ha expresado Bea Pérez, Vicepresidenta y Directora de Sostenibilidad de The Coca-Cola Company, durante su participación en el World Economic Forum Anual Meeting of the New Champions (AMNC), que ha reunido en Tianjin, China, a más de 1.500 representantes de gobiernos, sociedad civil y empresas privadas. 

Dando valor al desecho

Siguiendo este modelo de economía circular, Coca-Cola ha centrado sus esfuerzos en obtener el máximo valor posible de cada recurso, de cara no solo a mejorar la sostenibilidad, sino también con el objetivo de maximizar su rentabilidad.

La economía circular se basa en reutilizar, reciclar y recuperar aquello que más apreciamos, pero siempre manteniendo su calidad. Un concepto loable e inteligente que Coca-Cola lleva tiempo adoptando, aunque el cambio hacia esta forma de pensar y actuar, así como lograr involucrar a otros actores económicos durante el proceso, es un reto constante. 

Es por eso que la sostenibilidad es el eje de transformación empresarial de Coca-Cola, centrándose en aquellas áreas de su actividad que más pueden aportar a la economía circular: envases, agua y agricultura sostenible. 

Todas las botellas y latas de Coca-Cola son reciclables y contienen material reclicado. Además, Coca-Cola ha sido la primera compañía en comercializar PlantBottle, una botella PET completamente reciclable hecha de plásticos procedentes de material orgánico. Gracias a esta solución, se consigue reducir la dependencia de los combustibles fósiles: desde su lanzamiento se han distribuido más de 40 mil millones de estas botellas, que han logrado reducir el equivalente a más de 315.000 toneladas cúbicas de dióxido de carbono. 

La sostenibilidad también cambia vidas

Coca-Cola también ha lanzado iniciativas como EKOCYCLE, una impresora 3D que es capaz de transformar botellas PET recicladas en cargadores de móvil, libretas, fundas de tablets y joyería sostenible que se produce de manera local en comunidades de Latinoamérica, África y Asía. Más allá de la redución de residuos y su menor impacto en el medio ambiente, a través de estas iniciativas de reciclado, unido al proyecto 5by20 de empoderamiento de las mujeres, Coca-Cola ayuda a que las personas -especialmente mujeres- de diferentes regiones en desarrollo logren sus propios ingresos. 

Esta manera de entender la economía circular también se extiende a los recursos naturales, siendo el agua el más importante para Coca-Cola. La falta de acceso al agua pone el peligro la salud y la agricultura de muchas comunidades en todo el mundo, y por ello es un área prioritaria para Coca-Cola. 

Dentro de su programa global de sostenibilidad, Coca-Cola se ha propuesto devolver a la naturaleza el 100% del agua presente en sus bebidas para el año 2020, un objetivo que está muy cerca de lograr gracias a proyectos de agricultura sostenible y protección y recuperación de humedales, cuencas y espacios naturales en todo el mundo. 

La educación, la clave del éxito

En aquellos proyectos en los que el objetivo es proveer agua potable a las comunidades a través de tests y procesos de potabilización, ha quedado patente que la educación y la concienciación son claves para el éxito.

La innovación, pues, no es el único motor necesario, sino que hace falta una transformación completa de la sociedad. La clave reside en la capacidad del ser humano para desarrollar la capacidad intelectual que impulse estos cambios. El chip que mueve el mundo es nuestro poder como colectivo.