Hay algunos deportes populares y otros más exclusivos. Los hay muy comunes, de esos que se juegan en las calles de medio mundo, y los hay más raros. Pero estos adjetivos de difícil colocación no son obstáculo para que muchas disciplinas lleguen a considerarse olímpicas.

Entre los 28 deportes que estarán presentes en Río 2016, hay dos nuevos actores: el golf y el rugby. La última vez que una bola se acercó al green en unos Juegos fue en 1904, nada menos que hace 112 años. El rugby aguantó un poco más, aunque la última vez que fue considerado olímpico corría el año 1924.

Por otra parte, después de Londres 2012 se decidió excluir el béisbol y el sóftbol de la lista de disciplinas olímpicas. En esa misma lista nunca han faltado, desde que se retomaron los Juegos en Atenas 1896, el atletismo, la natación y la gimnasia rítmica. La lucha, el remo o el ciclismo en pista solo han fallado una vez.

Pero, ¿cómo se llega a ser olímpico? El proceso no es complicado. En primer lugar, un miembro de un comité olímpico nacional debe recomendar el deporte. Este pasa a formar parte de una lista de espera hasta que el Comité Olímpico Internacional lo somete a votación. Y los miembros del COI deciden en base a la popularidad global de dicha disciplina.

Marcando la diferencia

©El surf a la cola para los juegos de Tokio 2020


El futuro después de Río

En 1940, los Juegos Olímpicos tenían que haberse celebrado en Tokio. Sin embargo, la capital nipona renunció al privilegio en plena guerra chino-japonesa. Pero algo más de dos décadas después, en 1964, el espíritu olímpico aterrizó finalmente en la capital de Japón.

En 2020, los Juegos Olímpicos volverán a Tokio. Y cinco nuevos deportes han solicitado ser incluidos en la lista. La decisión del COI se espera en agosto. Quién sabe si en Japón podremos ver el regreso del béisbol, el sueño cumplido del karate o las novedades del surf, el skateboarding o la escalada deportiva.

No son los únicos que lo han logrado a lo largo de la historia. Aunque puedan parecer extraños, muchos deportes se han abierto camino antes, sentando precedente para que casi cualquier disciplina se pueda convertir en olímpica.

El juego de la soga

¿Quién no ha jugado a tirar de dos extremos de una cuerda para ver qué equipo cede antes? En España, este deporte cuenta con bastante afición en Asturias, Cantabria, País Vasco y Navarra. Y ya se jugaba en el Antiguo Egipto y en los albores de la China imperial.

El juego de la soga fue, además, disciplina olímpica entre 1900 y 1920, recuperando un deporte que estaba presente en los Juegos de la Antigua Grecia.

Marcando la diferencia

 

©El famoso juego de la soga, deporte olímpico entre el 1900 y 1920


Salto sin impulso

El salto de altura y de longitud forma parte de una de las pruebas más vistosas de los Juegos desde hace muchos años. Pero hubo un tiempo en que había una tercera modalidad: el salto sin impulso, aunque sea un poco difícil de imaginar.

Sin coger “carrerilla”, los atletas intentaban saltar lo más alto o lejos posible, mientras un equipo de jueces medía la distancia. En tres Juegos Olímpicos diferentes, entre 1900 y 1912, este deporte se disputó en las modalidades de salto alto, salto largo y salto triple. El norteamericano Raymond Clarence Ewry es el máximo exponente de este deporte, habiendo ganado ocho medallas de oro entre las tres ediciones olímpicas.

Las musas del Olimpo

Durante más de 30 años, no todo fue músculo y poderío físico en los Juegos Olímpicos. Entre 1912 y 1948, varias federaciones de atletas artísticos compitieron en arquitectura, literatura, pintura y escultura.

Oficialmente denominado el Pentatlón de las Musas, las categorías incluían planificación urbana, arte dramático o pintura en acuarela. La única condición que tenían que cumplir los atletas era ser amateur.

Sin embargo, en las últimas ediciones en celebrarse la mayoría de los competidores eran profesionales. Por ello, el Comité Olímpico Internacional decidió dejar de acoger al arte en su seno.

Natación sincronizada en solitario

Acostumbrados como estamos a ver al equipo de natación sincronizada español - que tanta gloria nos ha dado, aunque no vaya a estar en Río 2016 - la disciplina individual parece un sinsentido.

Sin embargo, la modalidad llegó a ser olímpica en tres ocasiones, entre Los Ángeles 84 y Barcelona 92. En las dos primeras ediciones, la estadounidense Tracie Ruiz y la canadiense Carolyn Waldo se alternaron el oro y la plata.

En Barcelona volvió a ganar Estados Unidos, aunque por equivocación de uno de los jueces. Tras la apelación de la federación canadiense, 14 meses después, se le dio el oro a Sylvie Fréchette, si bien se conservó también el primer puesto para la estadounidense Kristen Babb-Sprague.

Exclusivo de Barcelona 92

Marcando la diferencia

©Hockey sobre patines en Barcelona 92

En cada edición de los Juegos, varias disciplinas son aceptadas no de forma oficial, sino como deporte de exhibición. Esta medida busca promover el deporte en cuestión, y empezó a llevarse a cabo en Estocolmo 1912.

En Barcelona 92 se incluyó la pelota vasca, que ya había sido oficial en París 1900 y había participado como deporte de exhibición en París 1924 y México 68. En Barcelona se disputaron hasta 10 disciplinas, en cinco de las cuales la selección española – o más bien vasca – se hizo con el oro.

También ese verano se disputó, por primera y única vez, una competición olímpica de hockey sobre patines. En este deporte exclusivo de Barcelona 92, Argentina se llevó el oro. Curiosamente, el país sudamericano ganó únicamente en tres pruebas, las tres de ellas en deportes no oficiales, ya que obtuvo dos oros más en pelota vasca.

Así que, visto un poco de lo que nos guarda la historia, ¿quién es capaz de decir lo que es raro y no extraordinario, qué común o qué normal? Porque los más de 10.000 atletas que van a participar en Río 2016 también están ahí para romper tópicos. Para llevar a sus deportes a lo más alto, aunque sea por un día.