Los colores no solo resultan agradables o desagradables, no solo combinan mejor o peor con nuestras prendas de ropa o resultan informativos a la hora de determinar un peligro. Los colores también se cuelan en nuestro cerebro y son capaces de levantar resortes psicológicos.

Por ejemplo, dos cajas del mismo peso son percibidas con peso distinto en función de su color. Las cajas negras nos suelen parecer que pesan más que las cajas blancas, pero eso solo ocurre dentro de nuestra cabeza.

El rojo felicidad

Lo que los colores pueden hacer en tu cerebro rojo
El color rojo es el color de Coca-Cola, pero también el color de la felicidad, tal y como han determinado, entre otros, la socióloga Eva Heller en su libro La psicología del color, en el que se consultaron a dos mil alemanes de diversos ámbitos culturales y profesionales acerca de sus colores preferidos.

Su simple presencia puede aumentar la adrenalina de la gente, así como su presión arterial, según estudios de Morton Walker y Gerald Faber Birren.

En China, el rojo es el símbolo de la buena suerte, y en medicina, las píldoras que son de color rojo son reportadas como más eficaces por pacientes que las toman, gracias alefecto placebo que el rojo desencadena.

Expertos como Andrew Elliot, psicólogo de la Universidad de Rochester, en Estados Unidos, sostienen que el rojo no solo es capaz de que los deportistas obtengan más rendimiento si visten de rojo, sino que los conductores de coches rojos son más entusiastas, ambiciosos e impacientes.

Como explica José Ramón Alonso en su libro La nariz de Charles Darwin:

El rojo es el color que genera una mayor atención y reacción en las personas. Por eso se usa en las señales de tráfico de peligro o en los extintores, por poner dos ejemplos. Es el color más utilizado en las banderas de todo el mundo.

Azul calmante

Lo que los colores pueden hacer en tu cerebro Azul
El azul parece generar un efecto calmante. Todavía no hay una total evidencia, pero existen indicios de cierta correlación entre un lugar iluminado de azul y la reducción del número de suicidios. Al menos así lo han experimentado ya en la empresa de ferrocarriles japonesa Central Nippon Expressway Co., que ha instalado paneles LED para proyectar luz azul en sus andenes. De este modo han conseguido reducir hasta un 20% la tasa de suicidios.

En la ciudad de Glasgow también están iluminando determinadas calles con tonos azul, y según la Policía se ha producido un descenso del 9% en los crímenes cometidos en esas zonas frente al resto de la ciudad.

También hay investigaciones que sugieren que los niños mejoran su rendimiento en un aula con el techo pintado de azul, al transmitir serenidad y al facilitar la concentración.

Verde analgésico

Lo que los colores pueden hacer en tu cerebro verde
El verde, como el azul, también parece relajar. Como decía Plinio, «el verde alegra la vista sin cansarla». Y por esa razón el verde, el color de la analgesia, también es el color de la medicina, como esas batas verdes que evitan así lo escandaloso de una mancha de sangre. Según los trabajos de Johannes Itten y Josef Albers, el verde ayuda a los pacientes a tolerar el dolor.

Tal y como explica Eva Heller en su libro Psicología del color:

En Alemania se dice que a alguien le ha llegado una “ola verde” cuando tiene una buena racha, e incluso que algo está im Grünbereich (en terreno verde) cuando se halla perfectamente.

Así es el poder de los colores, tanto si vestimos con ellos como si los usamos para pintar las paredes de nuestra casa. Los colores nos rodean y envuelven interactuando de modos sutiles con nuestra psique. Y en el futuro, es probable que la investigación científica todavía evidencie más correlaciones que podrán servirnos para mejorar nuestro rendimiento intelectual, nuestro optimismo, nuestra felicidad o cualquier otro rasgo psicológico que aspiremos a potenciar.

Blanco puro

Lo que los colores pueden hacer en tu cerebro blanca
El blanco es la síntesis o la suma de todos los colores. Los cuerpos blancos nos transmiten la idea de inocencia y de pureza. Las cosas blancas nos parecen más limpias. También produce la sensación de ligereza. Y finalmente es capaz de modificar el espacio e iluminarlo: las estancias blancas nos resultan más amplias.