Maialen Chourraut, Carolina Marín, Marcus Cooper y Cristian Toro. Los cuatro cuentan con un oro olímpico y, ahora también, con unalata de Coca-Cola personalizada con su nombre, como el resto de campeones españoles en Río 2016. Y la tienen por ser, ante todo, inspiración para otros jóvenes por los valores que transmiten de esfuerzo, constancia, humildad, compañerismo, ilusión...

El Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid celebró el sábado 8 de octubre una jornada de puertas abiertas para que los niños y sus familias pudieran descubrir esta “máquina de sueños”, como lo calificó durante el acto el presidente del Consejo Superior de Deportes, Miguel Cardenal, y para rendir un merecido homenaje a los “héroes” que son los medallistas olímpicos y paralímpicos.

“He pasado muchas horas aquí; ni me acuerdo de cuántas. El oro en bádminton es una recompensa a todo el trabajo realizado entre estas paredes”, decía Carolina Marín ante un repleto y jovial auditorio justo antes de recibir el regalo especial de Coca-Cola, patrocinador del evento, a los ganadores en Río con motivo de su última campaña Comparte una Coca-Cola con….

©Exhibición del equipo absoluto de gimnasia artística masculina.

“Puedes enseñar todo lo que sabes”

Durante el acto, en el que quedó inaugurado el nuevo curso académico y deportivo del CAR, el ministro de Educación, Cultura y Deportes en funciones, Íñigo Méndez de Vigo, entregó los premios a los mejores deportistas en edad escolar. “Me gusta acudir a los colegios con deportistas porque la gente joven se fija mucho en ellos y siempre les digo: contad a los chicos que, cuando ganáis una medalla o una final, no solo está ese momento de júbilo, sino que tras él hay trabajo, trabajo y más trabajo”, manifestaba Méndez de Vigo, que recordaba con emoción el momento en el que colgó el oro a Kim López (lanzamiento de peso) en los Juegos Paralímpicos.

Tras las exhibiciones del equipo junior de gimnasia rítmica y del equipo absoluto de gimnasia artística masculina, que dejaron boquiabiertos a más de uno, las decenas de niños y adolescentes congregados pudieron practicar, en grupos y por turnos, hasta 11 disciplinas deportivas. Y lo hicieron dirigidos por deportistas de élite y vencedores natos como Lidia Valentín (halterofilia), Ray Zapata (gimnasia artística masculina), Orlando Ortega (atletismo), Elena López (gimnasia rítmica) o Jesús Tortosa (taekwondo).

 

©Los niños, en la actividad de atletismo.


“Es genial estar con niños a los que puedes enseñar todo lo que sabes”, declaraba Néstor Abad. “De momento he estado en golf y atletismo, y fenomenal. No todo el mundo puede estar aquí. Soy un privilegiado”, aseguraba Dani, uno de los chicos participantes. “Ellos se lo pasan bien, salen con una sonrisa, sobre todo los más pequeños, siempre tan receptivos y participativos, y para mí lo más satisfactorio es comprobar que lo que hago también les gusta a ellos”, señalaba por su parte Lucía, de 18 años, residente en el CAR y uno de los monitores de atletismo. Elena venía por primera vez con su hija Inés. “Me parece genial que los chicos puedan conocer este templo del deporte y estar en contacto con los deportistas de élite, que los puedan tocar. Además, se pasan casi todo el día haciendo ejercicio y en un entorno privilegiado”.

Nombres que no se encuentran en ningún lado

 

©Nombres personalizados en las latas de Coca-Cola.

Entre tanta actividad, padres e hijos podían detenerse unos instantes ante el stand de Coca-Cola para personalizar con etiquetaslas latas de Coca-Cola, Coca-Cola Light, Coca-Cola Zero y Coca-Cola Zero-Zero. Es lo que hizo Celeste, que pidió que estamparan su nombre en el envase. “Nunca lo encuentro en ningún lado”. O Nacho, que se hizo con tres latas con los nombres de sus hijos, “Marko y Amaya”, y de su cuñado, “Cipri”. “Hoy es su cumpleaños y una lata así no la va a ver en ninguna parte”, apuntaba riendo.

Pero, ¿con quién compartiría una Coca-Cola, por ejemplo, Carolina Marín?. “Con mis perros Thori y Kira, son los mejores amigos del mundo y me dan mucho cariño”, respondía. Por su “espíritu de superación” lo haría Cristian Toro, oro en la modalidad K2 200 de piragüismo en Río, con Rafael Nadal. “Me gustaría sentarme con él y que me contara qué piensa cuando todo pinta mal y qué hace para motivarse”.

Cada asistente podía poner en su lata lo que quisiera, siempre y cuando no excediera los 25 caracteres. La mayoría solicitaban sus propios nombres, o los de sus novios y hermanos, aunque también hubo frases. Alguna tan inspiradora y olímpica como esta: “Nunca dejes de soñar”.