Imagen: Kate Mereand-Sinha

Cada vez hay más gente que opta por no tener coche. Si vives en una ciudad, puedes pasar meses sin necesitarlo, ya que con el transporte público, la bicicleta o caminando es posible moverse por todas partes sin problema.

Muchos de los que han renunciado a tener coche propio lo hacen para ahorrar: tener coche supone bastantes gastos: el precio del propio coche, los impuestos, la gasolina, las reparaciones… y en muchos casos además, una plaza de aparcamiento donde poder guardarlo. Algo que no compensa si el uso que vamos a hacer es esporádico. Un coche pasa de media el 95% de su vida útil aparcado sin uso, así que la conclusión está clara: lo sostenible es compartir.

Y es que aunque usemos bici o transporte público siempre hay ocasiones en las que disponer de un coche se hace necesario. ¿Qué podemos hacer en esos momentos? Por suerte, hoy en día, usar ocasionalmente un coche no tiene que ser sinónimo de tenerlo en propiedad, ya que existen muchas opciones para hacer uso de él cuando lo necesitemos si que sea nuestro.

Imagen: Sam Beebe

Carpooling o coche compartido: al trabajo o de viaje

Desde hace unos años han surgido varias plataformas de internet que permiten poner en contacto a gente que va a hacer un determinado recorrido con su coche con otros interesados en hacerlo, lo que se denomina carpooling. Así todos salen ganando: el conductor ahorra en gasolina, que se paga a partes iguales, y el pasajero gasta menos que en otros medios de transporte o llevando su propio coche.

El carpooling no es solo para viajes de vacaciones: muchas empresas ponen en contacto a sus propios trabajadores que viven en zonas cercanas para que acudan al trabajo en un solo coche. Esto supone menos coches en la calle y por tanto, menos atasco; además de tener que dedicar menos espacio en el edificio a plazas de aparcamiento.

Si todos los empleados de una empresa acudieran compartiendo coche, suponiendo que haya cuatro viajeros por coche, todo cambiaría: ¿te imaginas que del atasco matutino desaparecieran tres de cada cuatro coches? ¿que el 75% del espacio dedicado a parking en la empresa pudiera dedicarse a otras cosas? El carpooling es la solución.

Imagen: Mariordo

Carsharing: un coche para cuando lo necesites

No tengo coche, pero ¿y si un día necesito hacer una compra grande y no tengo cómo llevarla a casa? ¿o necesito ir a un lugar lejano al que no llega el transporte público? Ya no es necesario hacer una ronda de llamadas a tus familiares en busca de alguien que te preste su coche. El carsharing es la solución.

Los sistemas de carsharing funcionan de manera similar a la bici pública: existe una flota de coches repartida en aparcamientos de la ciudad que los socios del sistema pueden utilizar de forma libre, a un coste mucho más bajo que el de un alquiler vacacional y por supuesto, que el de tener coche.

Además, ahora algunos sistemas han creado el concepto de coche de barrio: un vecino se compra un coche y la compañía de carsharing le financia parte del coste a cambio de que, durante algunas horas a la semana, lo ceda para que sus vecinos lo usen como carsharing. De esta manera puedes disponer de tu coche propio cuando lo necesitas (para ir de excursión el fin de semana, para la compra de los sábados…) mientras que durante el tiempo que normalmente lo tendrías aparcado en el garaje, otro puede utilizarlo.

Como vemos, no faltan alternativas para que podamos usar un coche cuando nos haga falta sin que eso signifique hacernos cargo de él todo el tiempo.