Ya está aquí el buen tiempo y un plan de lo más apetecible es darse una vuelta con un descapotable: el aire en la cara, el pelo al viento, mientras suena buena música. ¿Y si además el coche cuenta con máquina de helados, otra de bolas de chicle y una pequeña barra para disfrutar de una Coca-Cola bien fresquita? Toda una experiencia de ensueño la que ofrece el cocacolizado Ford Fairlane de 1955 de Bob Haas, que ha unido sus dos pasiones: Coca-Cola y los coches de época.

Haas, que colecciona Fords de los años 1954, 1955 y 1956 desde hace 25 años, suele tener que buscar mucho hasta encontrar el que quiere, pero este se lo pusieron casi en las manos. Fue un amigo quien, en 2003, le sugirió que no lo dejase escapar. Le hizo caso y lo compró por 300 dólares (265 euros).

Un coche para mirar y tocar

En lugar de restaurarlo siendo fiel al modelo original, Haas decidió “crear algo único”. Soldó las puertas traseras, eliminó el techo y lo vistió del estilo Coca-Cola, además de llenarlo de objetos relacionados con la marca.

Cinco años estuvo guardado el Ford Fairlane en la casa de Haas en Michigan (Estados Unidos), hasta que este amante de lo vintagedecidió empezar a tunearlo, lo que le llevó tres meses. “Vi que solo tenía 35.000 millas (unos 56.000 kilómetros) y pensé: ‘Si pudiera lograr que andara’, y me puse a ello”, relata. Dicho y hecho. Desde entonces, Haas y su esposa Lorraine lo sacan de paseo. “Funciona muy bien; puedes ir con él a todas partes”, dice Haas.

Su política respecto a esta joya sobre ruedas siempre ha sido de puertas abiertas. “Los apasionados de Coca-Cola suelen ubicar sus adquisiciones en sótanos, en lugares cerrados, pero yo quiero que la gente vea el coche y lo disfrute”. Tanto es así que, en sus salidas, Haas suele invitar a los curiosos a tomar un helado, una Coca-Cola o bolas de chicle. También deja que la gente se suba a hacerse una foto junto al maniquí vestido como en los años 50 que, ex profeso, coloca detrás. “En las exposiciones de coches antiguos suele verse el cartel de ‘Se mira pero no se toca’. Esta no es mi filosofía con este magnífico Ford Fairlane”.