El cambio climático se siente ya en todo el planeta. Las dos últimas décadas concentraron 19 de los 20 años más calurosos desde que hay registros. Para redoblar la lucha contra este desafío global, Coca-Cola ha suscrito el Compromiso para la Acción sobre el Clima de las Compañías Estadounidenses. Una iniciativa del Gobierno de Barack Obama en la que apoya que en la cumbre del clima de diciembre en París se alcance un ambicioso acuerdo internacional de reducción de las emisiones de CO2.

Además de Coca-Cola, otras 12 grandes empresas de EEUU, como Apple, Google, Microsoft, General Motors, Bank of America, Goldman Sachs o WalMart, se han reunido en la Casa Blanca con el secretario de Estado, John Kerry, para adherirse a ese compromiso. Las 13 compañías suman, según datos de la Administración de EEUU, unos ingresos anuales de 1,3 billones de dólares y una capitalización bursátil de 2,5 billones. Por eso, la batalla del sector privado contra el cambio climático puede ser tan relevante como la de cualquier Estado.

La lucha de Coca-Cola contra el calentamiento global

En el marco de esta movilización, las 13 empresas han anunciado unas inversiones de 140.000 millones de dólares en total para la reducción de su huella medioambiental y la contratación de 1.600 megavatios de energía renovable.

Además, cada organización se ha fijado unos objetivos específicos. Así, Coca-Cola trabajará para reducir sus emisiones en un 25% para 2020, lo que evitaría mandar a la atmósfera 20 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono al año.

En el día a día de su actividad, Coca-Cola se esfuerza por luchar contra el calentamiento global: ha reducido su huella de carbono con el uso de fuentes de energía más limpias y respetuosas con el medio ambiente, y mejorado la eficiencia energética con la sustitución de los equipos por otros de nueva generación. La energía verde es una prioridad para Coca-Cola.

Una primera fase

El presidente Obama ha hecho del combate contra el cambio climático una de las prioridades de su segundo mandato. Ha anunciado una rebaja de las emisiones del 26-28% para 2025, además de arrancar a China el compromiso de poner en marcha políticas más arriesgadas. Su Gobierno intentará en los próximos meses sumar a más empresas al Compromiso para la Acción sobre el Clima. Una demostración, asegura, de que el sector privado de EEUU, con su historia de innovación e ingenio, intensifica y hace su parte en la lucha contra este desafío para la humanidad.

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