Más de 740 millones de personas viven aún sin agua potable. Sin embargo, entre 1990 y 2010, más de 2.200 millones pudieron acceder a ella por primera vez. Unos datos que muestran que, cuando se aúnan esfuerzos, se producen transformaciones. Para ello, es necesario sentarse a hablar, y eso es lo que han hecho representantes del mundo de la empresa, las instituciones y la sociedad civil en Planeta Agua, una jornada organizada por la revista Ethic y Coca-Cola para debatir sobre este desafío global y promover soluciones que aseguren la gestión sostenible del agua y su disponibilidad futura.

En un lugar inspirador como el espacio de innovación y co-working Impact Hub Madrid, inauguraba el encuentro Joaquín Araújo,naturalista, escritor, poeta y "campesino", como le gusta definirse, que ha afirmado con rotundidad que "el agua no es el cuarto elemento ni un recurso, sino que es la vida de la vida, el verbo de todas las oraciones". Araújo, que no pasa un día en el campo sin ir a ver manar el agua, ha subrayado que "es la unidad real de la vida, nos dice que somos uno, lo que debería cambiar nuestra relación con el agua, que no puede ser propiedad de nadie y debería estar en la categoría de lo manifiestamente público”.

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El agua y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU

Este ecologista militante daba paso a una mesa redonda sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para 2030, entre los que figura el acceso universal al agua. Elvira Carles, directora de la Fundación Empresa & Clima, una organización sin ánimo de lucro que defiende los intereses de las empresas en las negociaciones sobre el clima, ha ofrecido "unos números que realmente asustan",  según reconocía, basados en los estudios del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC). "Se prevé que, para 2050, casi cuatro billones de personas, más del 40% de la población mundial, vivan en zonas con estrés hídrico como consecuencia del cambio climático". Además, ha añadido, “1.800 millones estarán en países o regiones con gran escasez o carencia absoluta de agua en 2025. Veinticinco años después, en 2050, esa cifra se habrá duplicado hasta los 3.900 millones".

©De izquierda a derecha, Elvira Carles (Fundación Empresa & Clima); Cristina Monge (ECODES) y Belén García (ONGAWA)

Para su compañera de mesa, la directora de Conversaciones de ECODES, Cristina Monge, "debemos ver el agua y los ríos como un espejo de nuestra sociedad, y lo que hoy contemplamos cuando nos miramos es una sociedad global, desigual y cortoplacista", que sigue entendiendo el agua como "un simple recurso productivo”. En su opinión, "en esta sociedad del conocimiento, sabemos muy bien qué hay que hacer y cómo hacerlo, lo que falta es voluntad". En este sentido, la directora de ONGAWA, Belén García, ha subrayado que “el 77% de la población mundial no podrá alcanzar el objetivo de la ONU respecto al agua con sus propias finanzas; se necesitan voluntades porque va a ser caro y hay que sentarse a hablar".

Devolver a la naturaleza cada gota de agua, el compromiso de Coca-Cola

©De izquierda a derecha, el naturalista Joaquín Araújo; Juan José Litrán (Coca-Cola) y Juan Carlos del Olmo (WWF)

Frente a un auditorio con especial interés por estos temas y con gran afluencia de medios de comunicación, el director de Relaciones Corporativas de Coca-Cola, Juan José Litrán, y el secretario general de WWF, Juan Carlos del Olmo, daban cuenta de los resultados de la colaboración entre ambas organizaciones, que se inició en 2007 y que se ha renovado recientemente con una serie de ambiciosos objetivos para 2020. Según Litrán, los dos principales son: "el compromiso de Coca-Cola de reducir el uso del agua en sus procesos industriales y el de devolver a la naturaleza el 100% del agua contenida en sus envases, contribuyendo a preservar ecosistemas vulnerables”.

Del Olmo ha manifestado que la gestión de las grandes zonas húmedas del planeta es una prioridad para WWF, "de ahí la necesidad de trabajar con empresas líderes como Coca-Cola, porque son agentes de cambio y pueden ser imitadas por otras".  

Innovación sostenible

©Imagen de parte del público asistente a la jornada 'Planeta Agua'


Como broche a la jornada Planeta Agua, tres emprendedores mostraban que un mundo sostenible es posible con tres proyectos que tienen al agua como denominador común. Ricardo Sagarminaga, con Alnitak, estudia el comportamiento de delfines, ballenas o tortugas para entender el ecosistema marino y aportar información que lleve a una pesca respetuosa con el medio ambiente. Sagarminaga conminaba a la acción, porque "las tortugas pequeñas, las larvas de pescado, comen ahora plásticos en lugar de plancton".

La investigadora asturiana Leticia Fernández, que trabaja en Bruselas, ha logrado depurar aguas contaminadas por fármacos, cosméticos o pesticidas mediante “un sistema cuya novedad es que está hecho de un material de bajo coste -se obtiene de residuos agroalimentarios- y usando la radiación solar". El proyecto finalmente ha podido salir del laboratorio al recibir recientemente dos millones de euros de fondos europeos.

La falta de financiación es, precisamente, la principal queja del alicantino Abel Martínez, creador de TubEnergy, unas micro-turbinas hidráulicas que, instaladas en la red de tuberías de agua, aprovechan la presión residual existente para producir energía eléctrica. “Esto resuelve el problema de muchos agricultores que, en zonas remotas, se encontraban con la falta de potencia de sus sistemas de regadío", ha contado. Este emprendedor, al que ha llevado casi una década materializar su idea, presume ahora de que las tres plantas piloto que TubEnergy tiene en su pueblo, Torrellano, han logrado que “en cuatro años los agricultores no hayan tenido que recurrir a grupos electrógenos ni conectarse a la red eléctrica”.