El proceso de lavado de los envases rellenables de vidrio en los que se presentan en el canal Horeca (bares y restaurantes) los productos de Coca-Cola es el que más agua consume en la fabricación de las bebidas. Por eso, la optimización de este proceso ha estado siempre en el punto de mira de la compañía para conseguir ahorrar mucha agua. “Se trata de lavadoras enormes, muy costosas y diseñadas hace años, así que hemos hecho algunos ajustes, como por ejemplo en los inyectores, y hemos logrado rebajar el consumo de agua de manera significativa”, explica Susana Pliego, Environment & Safety Manager en Coca-Cola Iberia.

La mejora de los procesos, junto con la reutilización, son las dos principales vías que utiliza Coca-Cola Iberia para reducir el consumo de agua en la producción de las bebidas. “Las botellas de plástico PET se soplan en la propia planta y las preformas vienen limpias del proveedor, además de protegidas en octavines de cartón y bolsas, de modo que, una vez enjuagadas, el agua utilizada en este procedimiento sigue teniendo una buena calidad. Con un pequeño tratamiento, se puede volver a usar en otro proceso. La planta de Coca-Cola en Valencia es muy proactiva en proyectos de reutilización del agua”, continúa Pliego.

Responsable del departamento de Medio Ambiente de Coca-Cola desde hace 16 años, esta ingeniera industrial asegura que el compromiso de la compañía con el entorno en el que opera está en su ADN desde el principio, lo que le llevó a desarrollar un sistema de gestión ambiental propio -además de la certificación ISO 14001 obtenida por todas las fábricas- “muy ambicioso, con más exigencias que las marcadas por la ley”.

Las cifras corroboran estos esfuerzos. En 2004, la compañía utilizaba 2,18 litros de agua por cada litro de refresco que fabricaba, incluida el agua del propio refresco. Hoy, emplea 1,80, mejorando la eficiencia en el uso del agua en un 26% desde 2004 y un 16% desde 2010. El objetivo alcanzar el 25% en 2020 con respecto al dato de 2010.

Así es como ahorramos agua en las fábricas de Coca-Cola

©Susana Pliego, durante la entrevista con Coca-Cola Journey en la sede de Coca-Cola Iberia en Madrid.

Trabajadores sensibilizados y formados

Un grupo de cinco personas, entre responsables de Calidad, Medio Ambiente, Mantenimiento e Ingeniería, gestiona los proyectos de eficiencia de agua en cada una de las siete plantas que Coca-Cola tiene en España. A las que hay que sumar las que validan procesos en la sede de Coca-Cola Iberia en Madrid. Además, los trabajadores de las fábricas también reciben cursos de capacitación en medio ambiente, “porque esa optimización en el uso del agua también depende de cómo realicen su tarea y cómo sea su sensibilización en cuanto a conservar el agua como recurso natural”, destaca Pliego.

Cada planta tiene un plan trienal con los proyectos de eficiencia en agua y energía que puede llevar a cabo. Así, por ejemplo, la fábrica de Barcelona desarrolla un sistema de doble ósmosis inversa para aprovechar el agua. Lo explica Pliego: “La ósmosis inversa es un proceso en el que eliminamos la alcalinidad, los cloruros del agua (en Barcelona es más salina) y, por como funciona, siempre hay un porcentaje de rechazo. Aplicando una segunda ósmosis, se aprovecha ese agua desechada en primera instancia”.

El agua es un elemento vital para Coca-Cola. “Es el ingrediente principal de nuestras bebidas, pero, además, es un recurso natural escaso en España. Por todo ello, tenemos una gran responsabilidad, que trasladamos a través de planes internos como estos y otros externos, como la devolución a la naturaleza del agua equivalente a la contenida en las bebidas", dice Pliego, a quien apasiona lo que hace porque “trabajas para mejorar el planeta en el que vivimos y que vamos a dejar en herencia a nuestros hijos". "Es una suerte poder desempeñar una función tan gratificante, no solo a nivel profesional, sino también personal”, confiesa.

La Environment & Safety Manager de Coca-Cola Iberia tiene claro cómo serán las fábricas de la compañía en el futuro. “Las veoneutrales en agua y emisiones, en lo que se refiere a impacto en el entorno, con cero residuos a vertedero y con exigencias que vayan más allá de la gestión medioambiental y afecten, por ejemplo, al diseño de los materiales y al aprovechamiento de los recursos naturales”. Mientras tanto, uno de los retos más inmediatos es extender esa reducción del consumo de agua a toda la cadena de valor de Coca-Cola.