Desde mediados de noviembre es difícil hacer reservas para grupos en los restaurantes de las grandes ciudades. Y es que en Navidad, tan típico como el turrón o la lotería, son las cenas de empresa. Seguramente ya has asistido a alguna o pronto lo harás, pero ¿sabes cómo surgieron?

El antecedente más inmediato en el tiempo de esta tradición sería “el Día de Acción de Gracias norteamericano, en el que la familia se sienta a cenar para darse un banquete, aunque prescindiendo de la parte religiosa”, explica Miguel Ángel Sastre, director del Departamento de Organización de Empresas de la Universidad Complutense de Madrid. “El origen de esta costumbre cristiana de EE UU data de 1623 cuando, finalizado el tiempo de cosecha, el gobernador de una colonia de peregrinos de Plymouth (Massachusetts) invitó a las familias a celebrar y dar gracias a Dios por las bendiciones recibidas”.

Sin embargo, hay quien se remonta mucho más lejos, “tanto como hasta tiempos de los romanos, con la festividad de la Saturnalia, en honor a Saturno, dios de la agricultura”, continúa Sastre. “Uno de los motivos de festejo era el fin de la siembra de invierno, lo que daba a los campesinos unos meses de descanso antes de la siguiente temporada de trabajos. Ese sentido de celebración ante el fin de un ciclo y la preparación para el comienzo de otro es lo que comparte con las actuales cenas de empresa”, concluye Sastre.

Una gran ocasión para estrechar lazos

Fueran los romanos o los colonos europeos los precursores de esta tradición tan arraigada en España, lo cierto es que expertos en Recursos Humanos y psicólogos recomiendan tales momentos de ocio compartidos.

“Las cenas permiten establecer lazos entre compañeros de trabajo y saber luego cómo tratarse en la oficina”, apunta la responsable de Recursos Humanos de Jobandtalent, Ana Gómez. “Para la empresa, son una gran oportunidad para hacer team building y crear ese sentimiento de pertenencia y unidad. Además, aunque supongan un gasto, también son una inversión, pues los trabajadores se sienten agradecidos de que se invierta en su bienestar y ocio”.

Estas reuniones se celebran en un ambiente distendido, pero uno sigue estando en el entorno laboral, por lo que no conviene relajarse en exceso. “Una cosa es pasarlo bien y otra sobrepasar los límites del buen gusto”, asegura Gómez, que recomienda “evitar temas de política, religión o cualquier asunto controvertido, vestir adecuadamente (no es Nochevieja), no excederse con el alcohol y no mantener discusiones que no vienen a cuento con la situación”.

De dónde surgieron las cenas de empresa y por qué son una magnífica idea Una gran ocasión para estrechar lazos

Siempre es mejor asistir

Pese a los beneficios de los que hablan los expertos, muchos se lo piensan dos veces antes de acudir. “Esta actitud esconde una situación incómoda de la persona dentro de la empresa. Pero hay que vencer ese miedo, porque estas citas sirven muchas veces para romper barreras, quitar corazas que todos llevamos puestas, lo que te permite acercarte a gente con la que el trato es más difícil en el día a día”, subraya la directora de Marketing y Comunicación de Adecco, Margarita Álvarez.

Y en eso la Navidad ayuda. Como apunta Álvarez, “es un hecho que en estas fechas nos invade un espíritu de optimismo, estamos más sensibles y predispuestos a confraternizar y compartir momentos juntos”.

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