Desde que en septiembre de 2004 saltara al Camp Nou como árbitro principal en su debut en Primera División, Carlos Velasco Carballo lo ha pitado casi todo. La UEFA EURO 2012TM, el Mundial de Brasil de 2014, la final de la Copa del Rey en 2015... Ahora le espera la UEFA EURO 2016TM. Es el único árbitro español designado para este torneo y, tras él, colgará definitivamente el silbato. "Es un gran reto que afronto con la máxima ilusión y ganas de hacerlo bien. Espero que sea un broche bonito a mi carrera", señalaba el 25 de mayo en el acto de presentación en Madrid de la campaña de Coca-Cola para la UEFA EURO 2016TM.

La cita europea pondrá el cierre a una trayectoria llena de éxitos y reconocimientos que este madrileño inició en 1987 y que convirtió en su profesión en 2009, cuando dejó su trabajo en una oficina. "He sido 20 años ingeniero, 12 años padre.., pero lo que más he sido, es árbitro. El fútbol lo es todo para mí. Siempre digo que no entendería mi vida sin él".

No solo por el juego en sí, sino por los valores que promueve. "Nos da una lección cada día: allí donde hay guerra, violencia, racismo... está el fútbol para unir, integrar, hermanar". En este sentido, Velasco Carballo, internacional desde 2008 y árbitro de categoría élite de FIFA desde 2011, celebra iniciativas como la Tarjeta Blanca Coca-Cola, que reconoce el buen comportamiento dentro y fuera del terreno de juego en la Copa Coca-Cola. "Debemos castigar menos y premiar más. Aunque parezca una paradoja, eso fomentaría el fair play y acabaría reduciendo el número de sanciones, lo que contribuiría también a mejorar esa imagen de los árbitros de ser siempre los policías que ponen la multa".

"Las generaciones más jóvenes vienen pidiendo paso"

Cientos de partidos, miles de viajes y el mundo recorrido detrás de un silbato en una carrera de casi treinta años dominada por la palabra “exigencia”. A Velasco Carballo le encantaría seguir ligado al mundo del deporte, el fútbol y el arbitraje, su pasión, aunque aún no se ha parado a preparar su futuro. "Si soy sincero, he dado el máximo como árbitro cada segundo de mi tiempo, así que en el minuto después de mi último partido, lo pensaré".

Obligado a dejar el arbitraje por edad (45 años), se va "feliz porque esta profesión me ha dado muchísimas cosas" y considera que "hay árbitros jóvenes que vienen detrás pidiendo paso y se merecen tener las mismas oportunidades que he tenido yo".

Como cabría esperar de un colegiado de este nivel, evita pronunciarse sobre los posibles resultados de la UEFA EURO 2016TM. Lo que sí deja claro es que "ver un partido con un árbitro es aburridísimo, nos da igual quién gane. Lo vivimos de una manera tan profesional, que es un tostón". En esto, como en el campo de juego, otra vez la soledad del árbitro.