Sin la naturaleza no hay nada. Sin los recursos que suministran los ecosistemas no habría ni agua, ni aire limpio, ni alimentos, ni productos como la madera y el papel, que necesitamos para vivir y que las empresas utilizan a diario en mayor o menor medida. En este sentido, cada vez se habla más del término "capital natural" para referirse a todos los recursos naturales que hacen posible la vida en la Tierra, pero también a los bienes y servicios que aportan dichos recursos. Por ejemplo, un bosque produce un flujo de bienes (nuevos árboles) y de servicios (captura de CO2, control de la erosión, conservación de los hábitats, etc.).

Aunque cada vez somos más conscientes de la importancia de respetar el medio ambiente, el capital natural sigue siendo invisible,es decir, no se asume como un valor de la economía: si se destruye, no se concibe como una pérdida. En consecuencia, asistimos a la sobreexplotación de nuestro capital natural finito a través de las emisiones de gases de efecto invernadero, la erosión de los suelos, la contaminación del agua y la pérdida de biodiversidad y hábitats silvestres como los bosques y humedales. Algo que pone en riesgo no solo al medio ambiente, sino la viabilidad de las empresas, y que compromete el presente y futuro de las sociedades.

Precisamente, de los beneficios de conservar el capital natural para las empresas y la sociedad, y de cómo puede ser medido y valorado, se ha hablado en Natural Capital Summit, un encuentro celebrado los días 5 y 6 de octubre en Madrid, organizado por Ecoacsa Reserva de Biodiversidad, la Fundación Conama y la Fundación Global Nature.

La naturaleza, en la toma de decisiones

Durante las jornadas, se ha subrayado la importancia de iniciativas como la Coalición por el Capital Natural, una plataforma global que reúne a diferentes organizaciones que trabajan para que se tenga en cuenta a la naturaleza en la toma de decisiones. Su proyecto, el Protocolo de Capital Natural, presentado en Londres el pasado verano, ofrece un marco estandarizado para ayudar a las empresas a medir y valorar el capital natural. En su fase de prueba, han participado más de 50 compañías líderes, entre ellasCoca-Cola.

Precisamente, Coca-Cola ha estado presente en una de las sesiones de estas jornadas, Experiencias empresariales hacia un crecimiento sostenible. “Más allá de su actividad de producción y comercialización de refrescos, Coca-Cola es una compañía que está altamente comprometida con la sociedad y la protección del medio ambiente”, ha afirmado la directora de Responsabilidad Corporativa de Coca-Cola Iberia, Ana Gascón. Dentro de su estrategia medioambiental, Coca-Cola Iberia ha puesto en marcha más de 80 actuaciones agrupadas en cuatro ejes: agua, clima (contribuir al esfuerzo global para luchar contra el cambio climático),envases (usar envases más respetuosos con el medio ambiente y reducir la generación de residuos en las operaciones) yagricultura sostenible (extender ese compromiso ambiental a los proveedores agrícolas de Coca-Cola y al resto de su cadena de suministro).

 

©Ana Gascón durante su ponencia en el Natural Capital Summit


Minimizar el impacto sobre las reservas de agua

Gascón se detuvo en el tema del agua, por ser el recurso natural que más emplea Coca-Cola para la producción de sus bebidas y uno de los más escasos. Gascón ha explicado que el objetivo de la compañía es “minimizar el impacto sobre el agua y compensarlo contribuyendo a la conservación de ecosistemas vulnerables”. Para ello, “evaluamos la vulnerabilidad de las fuentes de agua que todas las fábricas utilizan, según los criterios de Water Risk Assesment de Coca-Cola, y hemos mejorado la eficiencia en el uso del agua en un 12% entre 2010 y 2015", ha apuntado. Además, en 2015 Coca-Cola devolvió 1.550 millones de litros de agua "a través de siete proyectos de reabastecimiento de agua para proteger entornos de gran valor ecológico”. En colaboración con ONGs, administraciones públicas y universidades, estas iniciativas se desarrollan actualmente en Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Cataluña y Andalucía.

Casi todo el mundo tiene interiorizada ya la necesidad de respetar el medio ambiente, aunque esto aún no se traslade con toda la intensidad deseable en acciones de las compañías o, en el caso del consumidor, en la modificación de sus elecciones de compra hacia productos más sostenibles.

Una de las principales conclusiones de Natural Capital Summit es que, de empezar a aplicarse a gran escala el Protocolo de Capital Natural, este revolucionará la forma en que las empresas evalúan sus operaciones y toman las decisiones. Algo que se traduciría en la reducción de la contaminación, la protección de la biodiversidad y la limitación de los efectos del cambio climático, al tiempo que generaría resultados positivos para los negocios, salvaguardando las operaciones y apoyando los esfuerzos para crear un mundo más sostenible.