Situado en la calle Conde de Peñalver número 35, y dirigido por los responsables de la Fundación Solventia Javier Iturralde y Chema Caballero, este restaurante Lizarrán hace posible que 15 jóvenes trabajen como profesionales de la hostelería.

Pamela tiene 21 años, y ha dejado atrás sus problemas familiares para vivir de manera autónoma. “Antes había trabajado de camarera pero sin contrato, y esta oportunidad es importante para mi porque me permite tener un contrato estable y ser independiente. Esta posibilidad, además de ayudarte a aprender una profesión, te ayuda mentalmente a superar tus dificultades personales. Todos nos sentimos con confianza para hablar con nuestros jefes Chema y Javier, nos apoyan mucho”.

Después de superar las fases de formación y prácticas, ahora es jefa tercera de cocina. “Cuando el jefe primero no está, el segundo jefe y yo nos encargamos de hacer los pedidos y organizar el trabajo del día. También nos hacemos cargo de enseñar a los nuevos compañeros que comienzan. A mi no me gusta mandar, porque me pongo en su lugar, en como puede sentirse por no saber hacer aún las tareas, pero me gusta mucho formar”.

Bar Escuela Coca-Cola 1
 William, a sus 23 años, es uno de los más veteranos, y con su esfuerzo ha llegado a ser encargado del Bar Escuela Coca-Cola. “No me gusta presumir de ello, pienso que aún me queda mucho por aprender, pero he trabajado duro para lograrlo. Además, sigo haciendo lo que hacen el resto de mis compañeros”. 

Su desmotivación por los estudios le llevó a reanudarlos más tarde en la Asociación Norte Joven. Allí conoció esta iniciativa de Coca-Cola y Fundación Solventia, “a veces me informaban de posibles ofertas laborales, y me propusieron que participará en el Bar Escuela de Coca-Cola. Fui a hacer la entrevista y les gusté. Después de un período de prueba en el restaurante Lizarrán de la plaza Manuel Becerra, me trasladaron a éste en el que trabajo ahora. Al principio me costó adaptarme, me había acostumbrado al anterior, pero poco a poco he ido avanzando y ahora estoy muy a gusto con todos. Me gusta sentirme como en casa”. 

Bar Escuela Coca-Cola 2
 Su desmotivación por los estudios le llevó a reanudarlos más tarde en la Asociación Norte Joven. Allí conoció esta iniciativa de Coca-Cola y Fundación Solventia, “a veces me informaban de posibles ofertas laborales, y me propusieron que participará en el Bar Escuela de Coca-Cola. Fui a hacer la entrevista y les gusté. Después de un período de prueba en el restaurante Lizarrán de la plaza Manuel Becerra, me trasladaron a éste en el que trabajo ahora. Al principio me costó adaptarme, me había acostumbrado al anterior, pero poco a poco he ido avanzando y ahora estoy muy a gusto con todos. Me gusta sentirme como en casa”.