Cuatro años de preparación para una marca de 31,16 segundos, la que llevó a Cristian Toro, junto a su compañero de piragua Saúl Craviotto, a colgarse el oro en la modalidad K2 200 en Río. Eso son, en esencia, los Juegos Olímpicos.

El acontecimiento deportivo más importante del globo no sería nada sin los atletas, las competiciones y el entrenamiento físico, pero tampoco sin la preparación mental, los organizadores o los patrocinadores. Precisamente, con el objetivo de analizar todos los aspectos que intervienen en una cita de esta trascendencia, la Escuela Universitaria Real Madrid-Universidad Europea celebró el 15 de septiembre en Madrid la mesa redonda Los Juegos Olímpicos: una visión 360º de la mayor competición deportiva mundial.

Presentada por el director de Relaciones Institucionales del Real Madrid y de la Universidad Europea, Emilio Butragueño, que tuvo la oportunidad de “sentir la fuerza del movimiento olímpico en Sidney 2000” como miembro del Consejo Superior de Deportes (CSD), el acto contó con la intervención del presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, que resaltó la buena actuación de España en Río. “Hemos sido el cuarto país de Europa en número de clasificados tras Reino Unido, Francia y Alemania, y hemos obtenido los mejores resultados desde Barcelona 92”, señaló.

A continuación, moderada por el periodista francés Frédéric Hermel, corresponsal en Madrid de L’Équipe, se iniciaba la mesa redonda con la participación como ponentes del medallista olímpico Cristian Toro; el psicólogo del CSD Pablo del Río; el director de Deportes del COE, Ricardo Leiva; y la directora de Comunicación de Coca-Cola, Leticia Iglesias.


Los 11 caballos de España a Brasil

Con las imágenes de su hazaña de fondo, Toro describió emocionado las sensaciones que vivió en la canoa durante el esprint final, si bien reconoció que se quedó “bloqueado” al cruzar la meta. “Llevas toda la vida soñando con ello y, en ese preciso momento, lo consigues. No sabía si estaba feliz o triste; si reír o llorar. Es mucha información en poco tiempo”.

El psicólogo Pablo del Río estuvo en Brasil para ayudar a los atletas españoles a manejar la presión, “viviendo las emociones de cada uno de los deportistas”. A su juicio, lo que distingue a un campeón “es que piensa en los logros, en lo que puede conseguir, y nunca en lo que puede perder”.

308 deportistas y más de 200 técnicos formaron parte de la delegación española en Río. De una manera muy gráfica, el director de Deportes del COE dio una idea de lo que supone preparar un acontecimiento de estas características. “Ha habido que organizar viajes para 500 personas que viven en diferentes puntos y lograr que todos confluyeran el mismo día para volar a Río; hemos tenido que equipar a todos con bolsas con más de 50 prendas, de todo tipo de tallas y para toda clase de pesos; nos hemos tenido que llevar material: barcos, 11 caballos, más de 50 bicicletas…”. El trabajo no acabó ahí, porque una vez en la villa olímpica, “todo tenía que estar perfecto para que los atletas estuvieran lo más cómodos posible”, continuó Ricardo Leiva.

Desde Ámsterdam 1928, Coca-Cola ha patrocinado la aventura olímpica, un vínculo “que va más allá de la competición, pues los Juegos son, para la compañía, un movimiento para conectar con la gente, no solo a través del deporte, sino de los valores que transmite: esfuerzo, disciplina, compañerismo, trabajo en equipo”, afirmó la directora de Comunicación de Coca-Cola, Leticia Iglesias.

En este recorrido de décadas, Barcelona 92 supuso un punto de inflexión para el deporte español, cuando se obtuvieron 22 medallas: 13 de oro, 7 de plata y 2 de bronce. Para ello fueron claves las becas ADO, establecidas en 1988, apoyadas por Coca-Cola y cuya dotación económica permite a los atletas de alto rendimiento preocuparse únicamente de su óptima preparación para la cita olímpica. Según Leiva, “el plan ADO ha transformado el deporte en este país, pues gracias a él podemos mantener un nivel de medallas que antes de Barcelona 92 era impensable”.