En un ciclo constante de renovación, como cada mes desde hace ya más de dos años, el Bar Escuela Coca-Cola da la bienvenida a sus nuevos aprendices. Ilusión y nervios se mezclan en este primer día, que comienza con la entrega de sus nuevos uniformes y la firma de sus primeros contratos de aprendizaje.

Dainier, que conoció el Bar Escuela y el proyecto “Hoy Por Ti, Mañana Por Mi” (“HPTMPM”) a través de la Fundación Tomillo, donde recibió la primera formación, nos cuenta que espera “ganar experiencia y conseguir un puesto de trabajo” y que está “con muchas ganas de empezar”.

Y, como siempre desde el inicio del proyecto, la implicación constante de Javier Iturralde y Ana Fernández-Cuervo, Director de Fundación Solventia y Directora del proyecto “HPTMPM” respectivamente. Ellos fueron los encargados de dar la bienvenida a los nuevos alumnos y explicar el modelo de funcionamiento del Bar Escuela construido por la Fundación Solventia en 2013 con la ayuda de la Fundación Juan Entrecanales Azcárate y Coca-Cola, a través de su proyecto social GIRA Jóvenes Coca-Cola.

En esta ocasión se trata de ocho jóvenes procedentes de distintas entidades sociales, como Cruz Roja, Opción 3, Fundación Tomillo y Asociación Norte Joven, en las cuales reciben la formación necesaria y pasan un primer proceso de selección.

"Va a ser mi primer contacto con el mundo laboral y estoy muy emocionada", nos comenta ilusionada Marta antes de posar con el nuevo uniforme. “Conocí este proyecto en Opción 3 y tengo un amigo que ha sido alumno y otro que ya está trabajando en el Lizarrán”.

Para casi todos los chicos esta es su primera experiencia laboral. Pero para otros, como en el caso de Neison, es una forma de seguir adelante y conseguir nuevas oportunidades: “A pesar de ya haber trabajado antes, esta es una gran oportunidad para recibir una formación completa con auténticos profesionales, y, por otra parte, espero con esta experiencia aprender nuevos platos, variados y creativos, diferentes a todo lo que ya conozco.”

El Bar Escuela es un proyecto consolidado en el que vemos como antiguos aprendices son actualmente formadores; este es el caso de Georgian, que posa orgulloso para la foto sirviendo una caña junto a la aprendiz Jennifer. Otros son ya profesionales en activo trabajando para la cadena Lizarrán y, en el eslabón inferior vemos a alumnos en su periodo de formación, que, como Jennifer y Carlos, empiezan a demostrar soltura y desenvolvimiento en su trabajo.
Vínculos afectivos y de comprensión que ayudan a que se cree un ambiente de camaradería, esfuerzo y entendimiento mutuo, donde los mayores entienden y reconocen de manera muy precisa los entornos difíciles de donde vienen los nuevos aprendices. Como en su día expresó el periodista Ramón Lobo en su artículo sobre el Bar Escuela y el proyecto “HPTMPM” “... Los chicos viven el Bar Escuela como un negocio propio, como la primera puerta que se les abre para vivir otra vida…”.

El Bar Escuela es un ejemplo de éxito en la reinserción a través de la integración laboral, muchos de los aprendices se convierten en profesionales de la cocina, camareros y, algunos de ellos, finalmente, en encargados y formadores de futuros alumnos. Y, todos ellos, ven una puerta abierta a una nueva vida laboral.

“Me interesa la hostelería porque mi madre fue cocinera y en especial me gusta el trabajo como camarero porque me gusta tratar con la gente. En el futuro, me gustaría montar mi propio negocio y que este tenga que ver con la hostelería y la moda a la vez, de manera que los platos tengan una presentación muy cuidada y los camareros vayan vestidos a la moda” nos cuenta Romero, feliz ante esta nueva etapa. Formación, responsabilidad y oportunidades se unen en este proyecto, haciendo reales los grandes objetivos de las entidades sociales y de GIRA Jóvenes Coca-Cola: ayudar a los jóvenes a conocerse a sí mismos para ser mejores profesionales, conseguir que se marquen objetivos de futuro con ilusión y esfuerzo, y sentir el aliento y cercanía de dichas entidades para saber que no caminan solos.