Al filo de la medianoche, una ráfaga de saxofón daba paso al momento más esperado de la cena de gala que se celebraba en el Teatro Real de Madrid: se iba a anunciar el ganador del X Premio Valle-Inclán de teatro. En esta ocasión, a la quinta iba la vencida, y la veterana actriz Aitana Sánchez-Gijón se alzaba con él tras ser finalista hasta en cinco ocasiones.

Su descomunal interpretación de una desesperada y furiosa Medea bajo la dirección de Andrés Lima en la obra homónima le ha valido el galardón, uno de los más prestigiosos de las artes escénicas en España y que reconoce el mejor trabajo teatral (dramaturgia, dirección o interpretación) en las salas madrileñas. “Esta Medea no deja de darme alegrías, la tengo prendida en las tripas, en las entrañas, es un alien que me habita”, decía conmovida la actriz al recoger el premio de manos del ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo. Concedido por el suplemento El Cultural de EL MUNDO y patrocinado por la Fundación Coca-Cola, el galardón está dotado con 50.000 euros y una escultura de Víctor Ochoa.

"En unos momentos tan inciertos y tan en funciones para todos, nuestra obligación como titiriteros, como teatreros, es seguir dando guerra”, reivindicó la intérprete, a la que el jurado escogió como vencedora frente a sus 11 contrincantes a través del emocionante sistema Goncourt. En el transcurso de la cena, los miembros del jurado, en una sala contigua a la del resto de los invitados, iban eliminando por rondas a los candidatos, a veces tras intensas y duras discusiones.

Una velada doblemente especial: los Valle-Inclán cumplen una cifra redonda, 10 años, y este año están de aniversario tres de los autores más relevantes de la dramaturgia española: Miguel de Cervantes, Ramón María del Valle-Inclán y Antonio Buero Vallejo.


Más apoyo a las artes escénicas

Sánchez-Gijón tuvo unas sentidas palabras para otra Medea, Núria Espert, presente en la ceremonia. “Eres el espejo en el que siempre me querré mirar”. También se dirigió a Irene Escolar, que se ha quedado a las puertas de obtener el galardón por su papel en El público de Álex Rigola. “Irene es la actriz joven con más presente y futuro de este país. Ha sido mágico, un regalo, llegar hasta la final contigo”.  

Juventud y veteranía que, antes de la gala, conducida por la también actriz Celia Freijeiro, reclamaban más apoyo al teatro, también del sector privado. “El que Coca-Cola haga posible el Premio Valle-Inclán es una maravilla. Ojalá esto se hiciera más, se patrocinaran las obras, como ocurre en Reino Unido o Estados Unidos, para poder sacar adelante muchos más proyectos. Es algo de lo que estar orgullosos y agradecidos”, aseguraba Escolar. “Es un aliciente enorme; este es uno de los pocos premios remunerados. Y tiene que cundir el ejemplo, qué duda cabe”, apuntaba por su parte Sánchez-Gijón.

©El ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, hace entrega del Premio Valle-Inclán a Aitana Sánchez-Gijón.

Para el director de la Fundación Coca-Cola, Juan José Litrán, “el galardón es un reconocimiento al mundo del teatro, a sus autores, directores y actores, que necesitan un gran respaldo en este país, donde pocas empresas apuestan por las artes escénicas. Además, estas son la aspiración de muchos de los jóvenes artistas que participan en las actividades de la Fundación Coca-Cola”.

Precisamente, entre los invitados estaban los hermanos Orencio y Marcelo Carvajal, participantes en la obra Priscilla, ganadora de los Premios “Buero” de Teatro Joven Coca-Cola 2012. Naturales de Ávila, se han mudado a Madrid para hacer realidad sus sueños. “Es un orgullo estar aquí”, afirmaba Orencio, de 21 años, que acaba de terminar sus estudios de dirección de cine. Para Marcelo, de 19 años, que en septiembre empezará a formarse para ser actor profesional, “esto es imaginarse el futuro. Hoy estamos sentados en un extremo del salón, pero quién sabe, igual en unos años estamos ahí, junto a ellos”, decía señalando al centro de la sala, donde podía verse a hombres y mujeres de teatro de la talla de José Sacristán, Núria Espert o Carmen Machi.