Cuando bebemos agua embotellada, normalmente desenroscamos el tapón y la tomamos sin más, sin preguntarnos de dónde viene y cómo llega hasta nosotros.

Coca-Cola está presente en la categoría de agua mineral natural embotellada desde el lanzamiento de Aquabona en 2002. Al igual que ocurre con el resto de marcas de la compañía, como parte del compromiso con la sostenibilidad de su modelo de negocio, la captación y envasado de Aquabona se realiza respetando el medio ambiente.

En primer lugar, Aquabona es un producto creado por la propia naturaleza, resultado de un proceso natural que comienza cuando el agua de lluvia o nieve penetra lentamente entre las rocas, formando fuentes subterráneas. En algunos casos el agua sale al exterior de manera natural por las grietas de las montañas y, en otros, es necesaria una pequeña intervención. En ese largo viaje por las montañas, el agua va adquiriendo los minerales que, junto con otros factores, le aportarán su carácter único.

Del manantial directamente al consumidor

Aquabona nace en cuatro manantiales, Santolín (Burgos), Fuenmayor (Teruel), Peña Umbría (Valencia) y Fontoira (Lugo), cuyas aguas presentan una composición similar: son de mineralización débil y con un bajo contenido en sodio.

Al ser un agua de origen subterráneo, queda protegida de cualquier contaminación, es bacteriológicamente sana y con una composición constante de minerales y otros elementos, lo que le confiere propiedades beneficiosas para la salud. Aquabona es envasada directamente, sin realizar sobre ella ningún tipo de tratamiento, de modo que llega al consumidor con sus propiedades saludables intactas.

Cada uno de los cuatro manantiales en los que nace Aquabona cuenta con un perímetro de protección, delimitado por el Instituto Geológico y Minero de España, para que no se realicen en ellos actividades que puedan poner en riesgo la calidad del agua. Además, en ese afán por administrar de forma racional los limitados recursos naturales, solo se extrae la cantidad de agua que el manantial es capaz de generar de forma natural, garantizando así su preservación.

Durante el proceso de envasado de Aquabona es necesario el uso de agua, aunque en los últimos años se ha reducido considerablemente su consumo, así como el de energía. Además, el agua empleada durante el proceso es reciclada y devuelta de nuevo al medio ambiente, completando el ciclo del agua y contribuyendo a la salud ecológica.

Complementariamente, todos los envases y sus diferentes elementos (plástico o vidrio, etiquetas y tapones) son 100% reciclables.Para su obtención, cada vez se emplea menos plástico y todos llevan el sello de certificación FSC, que acredita que se ha hecho una gestión sostenible de los bosques.