El sector artesanal mundial es una actividad en aumento en todo el mundo. De acuerdo con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), el comercio internacional de artesanía produjo 17.500 millones de dólares en 2002; en 2012,la cifra había aumentado a más de 34.000 millones.

Coca-Cola reconoce que, mientras que las mujeres realizan el 66 por ciento del trabajo en el mundo, solo obtienen un 10 por ciento de los ingresos. Por ello, el apoyo a mujeres artesanas es un pilar fundamental de esta iniciativa. Hasta la fecha, hay programas 5by20 para mujeres artesanas en 13 países.

Las latas y las botellas recicladas, así como otros materiales reciclados, pueden convertirse en nuevos productos. Una de las cooperativas que vende estos artículos es UPAVIM, compuesta por 80 mujeres de Guatemala. Según UPAVIM, todas las mujeres de esta organización son "madres y amas de casa, algunas viudas", y muchas de ellas "son los únicos proveedores de apoyo económico para sus familias". Los ingresos de las compras de estos productos también benefician directamente los programas educativos y médicos comunitarios, que son supervisados ​​por las mujeres en la cooperativa.

UPAVIM ofrece una amplia gama de regalos de comercio justo, como joyería de aluminio fabricada con las lengüetas de las latas o dedales confeccionados con tapas de botellas. Gracias a su página web de venta online para mayoristas, UPAVIM ha enviado productos a muchos otros países: Reino Unido, Irlanda, Italia, Taiwán, Japón, Australia, Alemania...

El caso de Benedicta

En el ámbito del reciclaje y la artesanía, un caso particularmente aleccionador es el deBenedicta, una empresaria que ya está inspirando a las mujeres de toda Uganda. Benedicta es simplemente una madre de cinco hijos que vio la oportunidad de convertir los residuos de su comunidad en hermosos artículos hechos a mano.

Benedicta vive en uno de los barrios más pobres de Kampala, que sufre de importantes carencias en la gestión de residuos. Empezó a recoger pajitas de plástico usadas y las tejió en bolsos, joyas, esteras e incluso en vestidos. Advirtió rápidamente que podía vender estos artículos únicos para obtener un beneficio económico: Benedicta había encontrado un nicho de mercado. También vio la oportunidad de enseñar a otras mujeres sus habilidades en artesanía y sus conocimientos de los negocios, lo que le permitió ampliar su negocio a la vez que hacía crecer su comunidad. Así nació la idea de la cooperativa Iniciativa para Mujeres Kinawataka.

Benedicta fundó la cooperativa con el objetivo de ayudar a las mujeres que habían sido marginadas socialmente, a fin de que se emplearan a través de la artesanía y técnicas agrícolas sostenibles. Estas mujeres son a menudo madres solteras que viven en la pobreza, a veces con alguna discapacidad, y en muchas ocasiones infectadas con el VIH. Es decir, que son mujeres estigmatizadas por la sociedad, que sufren baja autoestima y arrastran verdaderos problemas para alimentar a sus familias adecuadamente.

La propia cooperativa tiene sus empleados, que en el 80 % de los casos son mujeres. Todos trabajan también para recoger las pajitas de plástico de la planta local de embotellamiento de Coca-Cola y otros lugares de la ciudad. A través de un proceso de diez etapas, las pajitas se clasifican, se limpian, son prensadas y se tejen o cosen en artículos hechos a mano. Esta actividad no solo proporciona ingresos a los empleados, sino que incrementa su autoestima.

Coletivo: comunidades sostenibles en Brasil

Coletivo es una plataforma diseñada para construir comunidades sostenibles y profundizar en las relaciones con los consumidores. Opera en 126 comunidades de Brasil, alcanzando a 60.000 jóvenes a los que se les proporciona asesoría que les permita acceder a un empleo. Más del 70 % de los participantes del programa son mujeres.

La plataforma Coletivo también ha evolucionado para incluir otros modelos en toda la cadena de valor de Coca-Cola, que se ocupan de diversos problemas sociales