¿Te levantas cada mañana para ir a trabajar con el tiempo justo y ya cansado? (otra vez la dichosa tele) ¿Llegas a la oficina solo con un lavado de cara rápido y lo primero que has sacado del armario? Pues los hay que no.

Los hay que, cada día, empiezan su jornada laboral enfundados en chaquetas llenas de galones, con gorras de plato, botas reforzadas, chalecos reflectantes… Venidos arriba, en la mejor versión de sí mismos, dispuestos a darlo todo. ¡Ellos llevan uniforme!

Son militares, bomberos, azafatas, pilotos, policías, médicos, chefs.., y lucen algunos de estos 11 uniformes, con los que es imposible que nada te pare. Los demás no tenemos uniformes, pero... ¡Tenemos Aquarius!


Los bomberos se llevan la palma. Esos seres protectores, dispuestos a jugarse la vida por ti sin conocerte, con cuerpos envidiables en trajes imposibles.

¿Y los soldados, generales, capitanes del Ejército? Seguros, impenetrables, pertenecientes a una élite, con información privilegiada, curtidos en mil batallas. ¿Recuerdas a Richard Gere en Oficial y Caballero?

Por las mañanas, en medio del atasco, entre bocinazos y malos humos, asoma imperturbable el policía de tráfico. Ordenando el caos, ondeando su banderín y su chaleco reflectante, cuadrándote con su silbato. Si es que hasta los de Loca Academia de Policíase hacían respetar.

¿Y qué decir de los vigilantes de seguridad, con su inseparable pinganillo para estar casi al mismo tiempo en todas partes?

Capítulo especial merece el personal sanitario, del que George Clooney en Urgencias es quizás el máximo exponente. Nuestra salud en sus manos. Al margen de atributos físicos, ese es el gran poder de las batas blancas, más aún si son verdes (las de cirujano).

Luego están las enfermeras, que pueden hacer que un simple pinchazo sea un punto casi imperceptible en tu brazo o un cardenal enorme.

¿Quién dijo que surcar las aguas de los mares más revueltos fuera un problema, si al timón del barco está un experimentado e impoluto capitán? Tampoco surcar los cielos de la mano del selecto grupo de los pilotos. Ninguno comparable a Tom Cruise en Top Gun.

A bordo del avión, menudo subidón explicar al pasaje cómo ponerse la mascarilla en caso de despresurización de la cabina, aunque solo lo entiendas tú y tus compañeros de tripulación.

Los chefs son de otro firmamento, capaces de llevarte a lugares desconocidos con sus innovadoras creaciones. Los más televisivos son también jueces implacables, capaces incluso de quitarte durante un tiempo hasta las ganas de freír un huevo.

¡Ay! Si hablaran los botones de hotel, mudos sin serlo, con lo que habrán oído en tantas subidas y bajadas en el ascensor. ¿Has visto a Jerry Lewis en El botones? No dice una palabra en toda la película.

Míralos bien. ¿Lo has pensado alguna vez? Se sienten fuertes, poderosos, importantes. Están orgullosos de sí mismos, les encanta contar lo que hacen. Resultan atractivos, sexys, hasta irresistibles. Y lo saben, vaya si lo saben.

¿Pero qué pasa con los otros, con los profesionales sin uniforme? ¿Qué pasa con los veterinarios, los fontaneros, los reporteros, los masajistas, los conductores de autoescuela, los informáticos, los taxistas, los peluqueros...?

Para ellos, para nosotros, está Aquarius. Este es el mensaje de Uniformes, la nueva campaña de Aquarius, que quiere que nos vengamos arriba incluso en el trabajo. Coge uno en tus manos, pega un trago y te sentirás como si llevaras la camisa bien planchada, el pantalón con raya y una chaqueta con hombreras hasta arriba de galones.